AYUDAS EN TIEMPOS DE PANDEMIA

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Paula Molina 

Químico farmacéutico de Farmacias Ahumada.

Los últimos meses han sido complejos para todo el país. No sólo hemos tenido que enfrentar la peor pandemia de los últimos 100 años, sino que también muchas familias han visto mermados sus ingresos o sus fuentes laborales –se estima la pérdida de dos millones de puestos de trabajo en los últimos 12 meses-, haciendo de esta crisis la peor que haya enfrentado el país en casi cuatro décadas.

Por eso, es importante conocer algunas de las medidas que se han tomado para afrontar este problema, sobre todo, para la llamada clase media que cotiza en Isapres. En abril pasado, la Superintendencia de Salud instruyó a éstas a abrir un proceso extraordinario para la devolución de excedentes a todos sus afiliados, que entregará lo generado entre enero y junio de 2020. Esto permitirá que más de un millón de personas podrán ocupar, de forma directa y como estimen conveniente, los ahorros formados cuando el pago obligatorio del 7% excede al valor del plan convenido con la institución de salud.

Esto dará la posibilidad a los cotizantes de poder ocuparlos en el copago de bonos, en la cobertura de sus planes e, incluso, en medicamentos y productos (de higiene o belleza) en todas las cadenas farmacéuticas, hecho que se presenta como un alivio -sobre todo- para enfermos crónicos o que consumen varios fármacos a la vez. No olvidemos que de acuerdo a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Chile es el tercer país con el mayor “gasto de bolsillo” en salud, representando un 5,2% del gasto total de los hogares. Dentro de este gasto, el 38% se va al ítem de medicamentos, siendo el más alto en este desglose. 

Además, y hoy más que nunca, es fundamental reforzar la aplicación de la Denominación Común Internacional (DCI), que entrega el nombre genérico de los fármacos en las recetas médicas. Esto permitiría a los pacientes ampliar el acceso a medicamentos genéricos, bioequivalentes o de innovación, en orden a sus necesidades y presupuestos. En nuestro país no existe normativa que regule este ítem, por lo que dependerá de cada profesional médico su aplicación. 

Sabemos que esta pandemia es una situación de crisis sanitaria y económica que requiere de mecanismos de apoyo directo a las personas. En un país donde la salud es costosa, todos los actores del sistema debemos seguir trabajando incansablemente para mejorar el acceso y las condiciones de éste.