OTRO 12 DE OCTUBRE

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A propósito del 12 de octubre que se aproxima, se me ha hecho imposible no recordar a Edmundo O´Gorman y Tzvetan Todorov, dos portentos de la intelectualidad del siglo XX, quienes desde una perspectiva interdisciplinaria estudian, entre otros muchos temas, acerca del llamado proceso del descubrimiento de América ocurrido a partir del siglo XV, de lo que significó en términos territoriales y, sobre todo, culturales, las relaciones sociales y en especial el conflicto suscitado como consecuencia del contacto entre dos o más mundos. Con sus aportaciones a la academia, se abría así un nuevo capítulo en el estudio de la historia de América. 

Edmundo O´Gorman (1906-1995) fue un reconocido historiador y filósofo mexicano, representante de la vertiente historiográfica revisionista y crítico del positivismo, que desarrolló una vasta obra durante buena parte del siglo XX. Su visión del descubrimiento queda plasmada en su clásico trabajo titulado “La Invención de América” (1958), donde estructura sus planteamientos a partir de la necesidad de pensar la aparición del continente en el contexto europeo, cuestionando la idea del descubrimiento y proponiendo el concepto de invención para forzarnos a pensar en la construcción histórico-discursiva de América. Sin lugar a dudas, esta propuesta irrumpía en la historiografía aportando con otros posicionamientos epistemológicos que situaban a la región desde un lugar diferente al reconocer el acervo cultural original de cada pueblo existente a la llegada de los conquistadores. 

En esta línea también se puede mencionar al búlgaro-francés Tzvetan Todorov (1939-2017), quien en su libro “La Conquista de América. La cuestión del Otro” (1982) presenta un interesante análisis retomando la perspectiva de la otredad para abordar la relación entre los dos mundos. Así, en su obra plantea no sólo una aproximación acerca de las motivaciones de la empresa interoceánica de Colón y los conquistadores que le siguieron, y de su relación con el Otro, sino que también problematiza las interacciones que se establecieron entre los unos (europeos) y los otros (nativos) para discernir sobre las enseñanzas del proceso de descubrimiento-conquista en su conjunto.

De este modo, la conmemoración y denominación de esta efeméride, modificaciones de nomenclatura mediante (esto siempre ha pasado y seguirá ocurriendo a pesar de nosotros), a nivel continental y nacional no pasa desaperciba en el actual contexto. Desde el día de la raza instaurado en las primeras décadas del siglo XX a las designaciones actuales en diversos países americanos: “Encuentro de dos mundos” (Chile), “Día de la Diversidad Cultural Americana” (Argentina), “Día de encuentro de las Culturas” (Costa Rica), “Día de la Interculturalidad y la plurinacionalidad” (Ecuador), por mencionar algunos, se nos convoca a reflexionar en torno a la diversidad cultural, concepto dinámico que hace referencia a la identidad, las minorías, la lengua, las representaciones, los símbolos, las prácticas sociales, la gastronomía, la inmigración, entre tantos otros temas, que develan la multiplicidad de formas en que se expresan y relacionan las diversas culturas, grupos y sociedades.

Hoy por hoy, comprendiendo los avances del estudio histórico, así como los principios del sistema de educación nacional (inspirada en tópicos como la inclusión, diversidad, multiculturalidad, etc.), conmemorar esta fecha (o proceso de larga duración más bien), apela a pensar y pensarnos en el marco del respeto, reconocimiento y valoración del Otro, en tanto persona distinta, promoviendo la horizontalidad de las relaciones humanas y la dignificación de la persona humana.

Dra. Mabel Cantuarias. 

Directora Pedagogía de Educación Media en Historia y Geografía

Universidad San Sebastián