MUJERES DEL MAR COMPARTEN SUS VIVENCIAS EN LA PESCA Y ACUICULTURA NACIONAL

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Desde la extracción a la mesa, son las mujeres del mar las que procesan los productos marinos otorgándoles innovación y valor agregado. En un encuentro virtual, se relevó sus historias de esfuerzo, transformación, perseverancia, además de sus desafíos; en un sector liderado por hombres.

Presentes en las actividades complementarias de la pesca, las mujeres cumplen un rol vital en el proceso final de los productos del mar. Para realzar la importancia que ellas tienen dentro de la cadena productiva, la iniciativa “Del Mar a Mi Mesa” de la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca), realizó esta tarde, un encuentro donde mujeres de distintas actividades en torno al mar, compartieron sus experiencias en la pesca y la acuicultura.

A través de Facebook Live, el conversatorio “Comunidad del Mar, Mujeres del Mar” incluyó la participación de panelistas del sector artesanal, la academia y de la FAO, quienes entregaron una mirada desde las estadísticas sobre la participación de las mujeres en la pesca artesanal e industrial.

En Chile, existen 91 mil pescadores artesanales inscritos, de los cuales 22 mil son mujeres que trabajan de manera formal, además de 1.190 organizaciones de pesca artesanal (sindicatos, cooperativas, federaciones), de las cuales, 54 son sólo de mujeres.

Sandra Ferrada, de la Universidad de Concepción, directora de la etapa lll del proyecto “Del Mar a Mi Mesa”, comenta que la presencia de la mujer en el mar, en los distintos eslabones de la cadena productiva es fundamental. “Sin el trabajo de las mujeres, los productos del mar no serían como son. Son ellas las que limpian, charquean, terminan el proceso y quienes dan innovación y valor agregado a los productos del mar, extraídos por los hombres principalmente. Nos interesa dignificar y visibilizar este trabajo para completar la cadena y mantener en el tiempo”, explica.

Según la FAO, se estima que mundialmente la pesca y la acuicultura emplean 200 millones de personas. Las mujeres representan el 50% de esa labor, ya sea formal o informal, con o sin remuneración; no así el caso de los hombres, quienes cuentan con registro y trabajan en forma remunerada.

“En América Latina todavía la mujer está un paso atrás en términos de derechos y avances de autonomía económica en el sector pesquero. En Chile, el 24% de las mujeres están registradas, cifra baja porque tienen limitados el número de registros. Cuando logran participar de asociaciones gremiales mixtas, tienen poca representatividad, lo que profundiza aún más la brecha. La FAO recomienda mejorar las estadísticas. Lo que no se cuantifica, no se puede nombrar.  Debemos saber dónde están esas mujeres y fomentar que participen en asociaciones gremiales, que puedan tener voz, que sean reconocidas, que tengan remuneración”, agregó Fabiana Pierre, especialista en temas de género de FAO Chile.

Asimismo, Juana Silva, presidenta de la Federación de Sindicatos de Trabajadores de la Industria Pesquera Región del Biobío, FESIP, enfatizó en la necesidad de contar con estabilidad laboral y seguridad social al interior de las empresas. “Desarrollamos un trabajo de calidad en el proceso de la materia prima. Trabajamos responsablemente para el consumo humano, en la elaboración de conservas, congelados de jurel, elaboración de pesca blanca, elaboración de langostino colorado y amarillo, entre otros”, expresó.

Al respecto, Paulina Barraza, directora zonal de Pesca y Acuicultura de Magallanes, señaló que uno de los ejes prioritarios del Gobierno del Presidente Sebastián Piñera es ir avanzando, con un enfoque de género, hacia un mayor progreso y posicionamiento de las mujeres en distintos ámbitos. En ese sentido, a través de diversos programas estatales, como en Sercotec e Indespa, las mujeres pescadoras, por ejemplo, pueden obtener herramientas y fondos para materializar proyectos productivos y obtener capacitaciones en el rubro, que les permitan un mayor desarrollo”.