CÓMO PREVENIR ENFERMEDADES BUCALES EN NIÑOS EN TIEMPOS DE PANDEMIA

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La salud bucal, junto con la formación de buenos hábitos alimentarios desde el comienzo de la vida, son aliados para prevenir las enfermedades bucales más comunes en los niños, más aún considerando que durante la pandemia muchos tuvieron que postergar su visita a un especialista.

Photo by Diana Polekhina on Unsplash

Según explica el odontólogo y director de la nueva Clínica Dental RedSalud La Dehesa, Ignacio Naranjo, “muchos niños, niñas y jóvenes no asistieron al colegio durante el 2020 por el COVID-19 y no han tenido controles durante el año, por lo que es probable que nos encontremos, por un lado, con caries, cuya profundidad dependerá de varios factores, entre ellos el tiempo sin control; y por otra parte con gingivitis, enfermedad de las encías que se produce por la acumulación de placa”.

Ante esta situación, el especialista asegura que es fundamental una revisión dental ante la posibilidad de volver a clases, ya que “ayuda a combatir las caries y así evitar que si se genera algún problema, se complique y haya que faltar a clases para poder solucionarlo”, puntualizó Naranjo. 

La familia cumple un rol clave en el desarrollo de los hábitos de salud bucal para prevenir conductas nocivas repetitivas que involucren la aparición de caries y malformaciones de la dentición. “La consulta cada seis meses nos ayuda a prevenir, a familiarizarnos con la atención y a adquirir hábitos de higiene que nos acompañarán durante toda la vida. Por ejemplo, a los 6 meses de vida sería bueno tener un primer control, en el cual se busca adaptar al niño a la atención y educar a los cuidadores, también a los 10 años es necesario ver cómo va la evolución de los dientes y de la mordida en el paciente”, agrega.

Todas estas acciones deben ir acompañadas de prevención en el hogar, donde los padres ayuden animando a los más pequeños a cepillarse los dientes al menos dos veces al día durante dos minutos y usar hilo o seda dental una vez al día. 

Otro de los beneficios de mantener la salud bucal en los niños, es la duración de los tratamientos. “Cuando son más pequeños se pueden hacer intervenciones más cortas en el tiempo y de gran intensidad, para lograr buenos resultados a futuro. Por ejemplo, si tiene problemas de mordida, los huesos se pueden desarrollar mal pero si corrige no tendrá ningún problema cuando sea adulto. Después, a los 10 u 11 años, los procesos son más complejos y largos”, agregó el odontólogo.

Finalmente, Naranjo reafirma que la prevención de caries u otras patologías bucales se convierte en una inversión a largo plazo “ya que los controles que puedan hacerse en los niños a tiempo son más baratos que todo lo que se pueda hacer después, si hay complicaciones mayores o si los tratamientos son reconstructivos”, comentó.