EXPERTO DESTACA LA IMPORTANCIA DE LA CONTENCIÓN EMOCIONAL Y SALUD OCUPACIONAL EN PANDEMIA

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¿Sabía usted que la contención emocional busca entregar apoyo a quien no se encuentra en una situacional habitual o ha perdido el equilibrio? ¿Y que la salud ocupacional persigue impulsar la protección de la salud de los trabajadores, controlando los accidentes y enfermedades relacionadas con el ámbito laboral?

Así lo destaca Sebastián Lagos, gerente general de HumanNet Training, quien manifiesta que producto de la pandemia del Covid-19 ambos conceptos han adquirido hoy relevancia en las organizaciones, sobre todo porque la crisis sanitaria generó muchas transformaciones no sólo en materia de trabajo, sino que también en lo familiar.

“Estos cambios generan resistencia en las personas, incertidumbre, ansiedad, estrés, malestares, etc. Esto nos lleva a compatibilizar nuevamente el trabajo, las labores del hogar, la crianza de los hijos, los hobbies, etc. Todo esto involucra un tema emocional que obliga a que cada uno se conozca a sí mismo para saber qué está haciendo, qué le hace falta y cómo puede mejorar”, manifiesta el ejecutivo.

Sebastián Lagos señala que, para quienes teletrabajan, la contención siempre va a provenir en un primer momento del núcleo familiar. Sin embargo, reconoce que en la oficina debe existir a su vez un apoyo emocional por parte de las gerencias o jefaturas, con el apoyo de la unidad de Recursos Humanos. De hecho, sostiene que, si el empleador entregara herramientas al trabajador para que, emocionalmente, pudiera laborar de manera tranquila, la productividad de esa persona seria mucho mejor.

“Estas herramientas no se compran en un supermercado o en una tienda. Para ello, el empleador debe entregar información, compartir directrices y darle tips a los colaboradores para que ellos hagan su propia contención emocional. Es decir, la idea es que los trabajadores se conozcan y sepan lo que les pasa. Y, desde ese punto de vista, buscar la solución más experta, lo que podría traducirse en recurrir a un profesional como un psicólogo y/o siquiatra, en trabajar menos horas, en destinar más tiempo a los hijos, etc.”.

Asimismo, señala que quienes cuentan con una mayor capacidad de contención emocional son aquellos individuos que mejor se conocen, que tienen mayor confianza en sí mismos, y que poseen un mejor dominio del lenguaje, lo que les permite verbalizar efectivamente lo que sienten y piensan al resto de las personas.

Indica que hay muchas actividades que las empresas pueden realizar para ayudar a la contención emocional de los empleados. Una de ellas es juntarse por 15 minutos una vez o más veces a la semana, pero no para hablar de trabajo, sino para saber cómo está cada uno de los colaboradores. Además, se pueden aprovechar los cumpleaños de los empleados para reunirse por videoconferencia y compartir entre todos los trabajadores.

“Las empresas deben promover más momentos de distención entre los colaboradores. Debe haber más instancia para descomprimir el ambiente. Estos encuentros pueden ser uno a uno o grupales”, agrega.

Salud ocupacional

Un gran cambio en esta materia consiste en que una parte importante de trabajadores pasó del trabajo presencial al teletrabajo. No obstante, el concepto de salud ocupacional involucra a la vez a la gente que está en terreno, en operaciones. Esta temática, por lo general, es abordada por el área de Prevención de Riesgos. De todas maneras, para que esto tenga éxito se requiere del apoyo de otras instancias o aliados (gerencia, RRHH, etc.).

“Es importante tener en cuenta que las condiciones adecuadas de trabajo también se ven influenciadas por los estilos de trabajo saludables, el autocontrol del teletrabajador y las acciones que implemente una empresa para promover un trabajo seguro y saludable entre sus miembros”, destaca Sebastián Lagos.

El profesional señala que existen diversos tipos de riesgos, destacando los psicosociales, ergonómicos, relacionados con el ambiente de trabajo, físicos y eléctricos, entre otros.

A nivel de riesgos psicosociales, destaca, entre otros, el estrés, la ambigüedad de un cargo, la alteración de la conducta, la fatiga o agotamiento mental, el desorden alimenticio y el sedentarismo.

En el plano de los riesgos ergonómicos, explica que estos se pueden traducir en lesiones en extremidades superiores, inferiores y lumbares.

En cuanto a los riesgos relativos al ambiente de trabajo, señala que estos hacen referencia a aspectos vinculados con la iluminación, ventilación, ruido, temperatura y humedad, los que mal manejados pueden generar síntomas como enrojecimiento, pesadez y cansancio de ojos, náuseas, mareos, vértigo, visión borrosa o doble, así como distracciones al realizar tareas y problemas de confort térmico.

Entre los riesgos físicos, el experto menciona las contusiones, traumatismos y esguinces, entre otros. Y respecto de los riesgos eléctricos, sostiene que estos pueden manifestarse como electrocución, tetanización muscular e incluso el fallecimiento de una persona.