COMO EL COVID-19 HA IMPACTADO EL TRABAJO EN CHILE

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Según el estudio “Igualdad de género en Chile: hacia una mejor distribución del trabajo remunerado y no remunerado”, las mujeres en Chile trabajan 12 horas más que los hombres. Una realidad que hoy impacta a todos los niveles.

La pandemia global que estamos viviendo ha causado estragos en todos los ámbitos de la vida. Ha cambiado la forma en como nos relacionamos con nuestro entorno y sobre todo la forma de ver y afrontar el trabajo.

Antes que comenzaran las cuarentenas y restricciones al movimiento de personas, era normal ir a trabajar a la oficina o donde fuese que desempeñáramos nuestras labores. Ahora el “home office” es la nueva normalidad para muchas personas alrededor del mundo y el futuro plantea un nuevo desafío: la adaptación a una nueva realidad para todos quienes retomen sus trabajos presenciales.

Para Martín Pando, Director de Recursos Humanos Latinoamérica Sur de Kimberly-Clark, “las nuevas rutinas laborales serán una combinación de trabajo remoto y asistencia esporádica a la oficina. Las tareas más operativas y rutinarias ya no van a ocupar espacio en ellas, y quedarán para aquellos momentos de concentración durante el home office”.

“Este modelo de trabajo híbrido definirá el propósito de los lugares de trabajo, los cuales pasarán a ser mayoritariamente factorías de Ideas, espacios en donde los equipos puedan compartir, interactuar y colaborar entre ellos”, agrega el ejecutivo.

Pero al enfrentarnos a este nuevo escenario será clave generar dinámicas que equilibren la vida familiar con el trabajo y la repartición de labores entre hombres y mujeres en el hogar. Esto porque, de acuerdo con el estudio de la OCDE “Igualdad de género en Chile: hacia una mejor distribución del trabajo remunerado y no remunerado”, las mujeres en Chile trabajan 12 horas más que los hombres, considerando el trabajo remunerado y no remunerado.

El estudio señala, además, que “al igual que en otras economías regionales, el principal desafío que enfrentan las mujeres en Chile no es la falta de puestos de trabajo, las mayores preocupaciones se relacionan con la falta de empleos de calidad”.

Una encuesta realizada por la Fundación Chile Unido retrata la inequidad de las tareas del hogar. En el estudio, un 92% de las mujeres afirma que la principal dificultad para realizar el teletrabajo es el desarrollo de labores domésticas como ‘hacer el aseo y preparar el almuerzo’, mientras que los hombres señalan que la principal dificultad es la ‘calidad de Internet’.

En Kimberly-Clark están conscientes que la forma de trabajar ha cambiado y no será como antes de la pandemia. Por eso se están tomando todas las medidas necesarias para facilitar el trabajo de sus colaboradores de manera más equilibrada. 

“Como empresa sabemos que la pandemia no ha pegado igual a hombres y mujeres y por eso buscamos diferentes formas de apoyar a nuestros colaboradores. Una de ellas es flexibilizar los tiempos de trabajo; entregarles herramientas que contribuyan a su bienestar; e incluso en algunos casos les hemos entregado apoyo sicológico para sobre llevar mejor todo lo que hemos vivido. La realidad laboral cambió definitivamente y las empresas debemos ser las primeras en adaptarnos a este nuevo escenario, entendiendo las particularidades de cada caso”, explica Fabia Berri, Gerente de Recursos Humanos de Kimberly – Clark para Chile.

Sumado a las políticas de la compañía, se está trabajando en conjunto con Proyecto Moms, una plataforma que conecta mujeres talentosas con empresas de primer nivel. El objetivo es dar empleabilidad a las mujeres que han hecho una pausa en sus carreras para ser madres y ahora quieren volver al mercado laboral. Si bien se incorporan para desarrollar proyectos específicos, “es una manera de sumar talento a la compañía a través de modalidades flexibles, que les permiten compatibilizar su vida familiar y laboral en la medida que se van reinsertando, al mismo tiempo que se integran nuevas capacidades y se fortalece la inclusión y participación de mujeres en todo nivel”, explica Berri.

Por ello, es necesario definir tiempos de trabajo para cada miembro, entender las particularidades de cada caso y tener labores de corresponsabilidad en el hogar. Estas medidas son fundamentales para lograr un trabajo equilibrado en esta nueva realidad laboral.