LA FIBRA ÓPTICA COMO MOTOR DE DESARROLLO DE LAS CIUDADES INTELIGENTES

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Por Lucas P Samyn

Ingeniero de Productos y Aplicaciones, Furukawa Electric LatAm

Las Smart Cities surgen como respuesta a las necesidades de las ciudades de hoy como el aumento de la población, la contaminación, la falta de recursos o la necesidad de mejorar la gestión energética. Son la cúspide del progreso urbano, modernas ciudades altamente interconectadas, con un elevado nivel de automatización y capaces de ofrecer un importante número de procesos y servicios digitales a sus habitantes.

Según el último reporte de la IESE Business School[1] (Escuela de Negocios de la Universidad de Navarra), Londres es la ciudad más inteligente y sostenible; y Santiago, la mejor de América Latina.

Sabemos que diariamente millones de personas utilizan numerosas aplicaciones móviles, incluso dentro de sus propios hogares como los sistemas conectados por voz, las llaves de casa en el móvil gracias a la tecnología NFC o controlan la temperatura de una habitación desde una aplicación en el celular. Toda la información generada por Internet de las Cosas (IoT) requiere cada vez una mejor conexión y ancho de banda en las redes para funcionar.

Para que las ciudades inteligentes realmente sean un centro urbano que integre a los gobiernos, las empresas y la sociedad se requiere de tecnologías de conectividad avanzadas, que permitan la combinación de sistemas que generan información y análisis para una mejor toma de decisiones por parte de la administración  pública.

Por lo tanto, la Fibra Óptica toma cada vez mayor relevancia ya que ha demostrado ser el medio físico que mejor satisface la demanda de mayor alcance, velocidad y capacidad de transmisión que exigen tecnologías como el Big Data, el Cloud Computing, Internet de las Cosas (IoT) e Inteligencia Artificial.

En Furukawa creemos que una infraestructura de red eficaz permitirá, por ejemplo, que la administración pública disponga de información para actuar de mejor forma, enriqueciendo así el desarrollo de los centros urbanos y, por añadidura, la vida de los ciudadanos.

Las redes de fibra óptica expanden su actuación de FTTH/FTTA y permiten interconectar servicios como establecimientos educativos, hospitales, semáforos, transporte, bomberos, policías o la detección y posible extinción de incendios. Esto es posible mediante las soluciones de redes ópticas pasivas (PON – Passive Optical Network), que permiten accesos de hasta 10 Gbps, junto al uso de redes Mesh.

Según el estudio de McKinsey Global Institute de 2018[2] sobre Smart Cities, la aplicación de soluciones digitales en las ciudades impacta positivamente en indicadores de calidad de vida de las personas entre un 10% y 30%, números que se traducen en vidas salvadas, menos incidentes delictivos, viajes más cortos, una reducción en la carga de salud y menos emisiones de carbono.

Por todo lo anterior creemos que las ciudades que llevarán la delantera en la transición de ciudades a Smart Cities, serán aquellas que tengan desplegadas robustas redes de comunicación ópticas, ya que de esta manera podrán concretar las potencialidades de la nueva generación en conectividad digital y mejorar los niveles de servicios y bienestar ciudadano, en resumen, una mejor calidad de vida.