COMBATIENDO EL CAMBIO CLIMÁTICO DESDE LA BANCA CON ANALÍTICA

En los últimos años, los eventos climáticos riesgosos han ido en aumento producto de las pocas estrategias de sostenibilidad que se han estado aplicando. Por ello, el reto es anticiparse a las adversidades.

Santiago, 28 de noviembre de 2022.- Cuando hablamos del sector bancario, no solo nos referimos a préstamos y créditos tradicionales, sino también a gestionar el riesgo de crédito que el cambio climático puede traer. Hoy, gracias a la tecnología, la banca puede predecir el impacto que estos cambios tendrían sobre sus clientes, simular escenarios y/o planificar acciones para mitigar los impactos.

Según datos de la COP 21, Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, se espera un incremento de 2°C de la temperatura global en los próximos 50 años. Esto significa que 220 millones de personas van a tener que abandonar sus viviendas en este periodo debido al incremento del nivel del mar. Además de percibir un aumento en la frecuencia de eventos climáticos extremos.

Predecir y actuar no sería posible sin tecnologías como la analítica, la cual permite evaluar escenarios de cambios climáticos permanentes y cambios en las reglamentaciones. Asimismo, desarrolla modelos basados en datos históricos para inferir la frecuencia y severidad de eventos extremos futuros en distintas ciudades.

“Esta metodología permite hacer una proyección de pérdidas resultantes de eventos climáticos extremos. Los bancos pueden utilizar esta información para evaluar los impactos sobre sus préstamos. Gracias a la ciencia avanzada se pueden gestionar los riesgos y evitar pérdidas económicas importantes”, explica Renato Fiorini, Gerente Senior de Soluciones de Riesgo de SAS para Latinoamérica.

Gestión de riesgos climáticos: un bien necesario

Para avanzar en el camino de la sostenibilidad, los bancos deben tomar en cuenta una serie de factores que les permita anteponerse a distintos escenarios. El riesgo climático se expresa de diversas formas y categorías:

Riesgo físico. Es el riesgo de que  las operaciones de una empresa puedan ser impactadas por cambios climáticos o eventos extremos. Un ejemplo claro del impacto de eventos naturales en la banca se puede reflejar en el sector agrícola. Es decir, si una entidad financiera realiza un préstamo a una empresa de este rubro, debe saber que podrían existir desastres naturales que impidan a los agricultores trabajar, retrasando el pago de la deuda e incluso incumpliéndola.

Lo mismo sucede con otros sectores, como el de créditos hipotecarios. Con el aumento de la temperatura del planeta, es probable que veamos un aumento en la frecuencia de inundaciones y las viviendas que están en zonas costeras pueden sufrir daños severos. “Varias instituciones de regulación estipulan que los bancos deben incluir estos hechos en su evaluación de riesgos o la contratación de seguros”, detalla Fiorini.

Riesgo de transición. Las empresas deberán cambiar sus medidas y formas de operar para disminuir el impacto climático conforme aumenta la presión popular. Esto implica un costo adicional ya que muchos países están tomando acciones que contribuyan a ello.

Sin ir más lejos, la revolución de los autos eléctricos está impactando al sector bancario. Esto, ya que, para la COP26, 31 países, entre ellos Chile, se sumaron al “Acuerdo de Glasgow sobre Emisión Cero de Vehículos”, el cual ordena el fin de los autos a gasolina y diesel para 2035 en mercados claves y 2040 para el resto del mundo. Esto supone un posible aumento de los costos ya que los valores de seguros para autos podrían ser mayores y se verían afectados los actuales.

Gestión de gases de efecto invernadero. Gestionar de manera voluntaria la emisión de estos gases puede ser ventajoso. Hoy, muchos bancos están aceptando voluntariamente el compromiso de cortar las emisiones derivadas de sus préstamos.

“Esto es muy significativo. Hay que hacer proyectos de captura de carbono o comprar créditos de carbono en el mercado secundario. Al mismo tiempo pueden cambiar la composición de su portafolio y hacer préstamos más baratos a los sectores de menores emisiones y más caros a los que generan mayores emisiones para cubrir los costos de los créditos de carbono”, explica Fiorini

Estudiar todas estas gestiones es clave para que la banca simule su eficiencia de capital bajo diferentes escenarios climáticos y esto es posible si se separa lo que es el riesgo crediticio tradicional y el climático a través de métricas que faciliten la toma de decisiones, para ello, la analítica es fundamental.

“Hoy es fundamental contar con plataformas que permitan cargar los diversos préstamos de una institución y calcular las métricas financieras y de emisión de gases de efecto invernadero. De esta forma, es posible generar indicadores que facilitarán la gestión del mercado e inversionistas”, concluye Fiorini.