Los que tenemos “algo” más de años, teníamos un panorama obligatorio cada semana, y, eso era, alquilar al menos una película VHS en un videoclub, de repente en esos lugares empezaron a aparecer espacios con algunos títulos de una tecnología revolucionaria llamada DVD.
Pero lo más sorprendente fue que, ese cambio fue mucho más rápido de lo cualquiera hubiera creído, y sin darnos cuenta, esos “cassettes” gigantes (VHS) fueron rápidamente reemplazados, el cambio del DVD al streaming ya es otra historia.
Algo similar pasará con los vehículos eléctricos, en pocos años serán la principal o prácticamente la única opción, lo que nos lleva a preguntarnos, es que, si todos los vehículos serán eléctricos y, qué debemos hacer para aportar aún más con la reducción de huella de carbono.
La buena noticia es que sin duda los vehículos eléctricos emiten menos CO2, la mala es que, aunque no tengan un tubo de escape, también generan algún nivel de contaminación.
De partida, un Vehículo eléctrico (EV) al ser fabricado, está emitiendo en promedio un 25% más de CO2, siendo las baterías el principal factor. Por otro lado, la cantidad de CO2 que emite dependerá en gran parte de la matriz energética de la región donde se está cargando. Es importante saber que hay una gran diferencia si se carga de una fuente donde la energía es generada por carbón a si se hace a otra que es de energías renovables.
Por lo mismo, el lugar dónde se carga un vehículo pasará a tener cada vez más importancia, muchas de las empresas de mayor tamaño tendrán la preocupación de contar con cargadores con energía limpia, muchas veces generadas desde sus mismas instalaciones.
La electromovilidad conlleva nuevos desafíos y para esos el análisis de la data, la comunicación M2M con el vehículo y el tipo de energía utilizada deben generar un valor real tanto en la información entregada como en proponer mejoras.
Actualmente existen plataformas y hardware para ese fin, si el comparativo se realiza con una flota de combustión la electromovilidad en el tiempo siempre va a salir ganando en rebaja de emisiones, pero lo que tenemos que empezar a pensar ahora es cómo podemos ser más eficientes cuando nos comparemos con flotas que también son eléctricas. El cambio eléctrico por sí solo no va a ser suficiente, y, por esa razón, muchas empresas ya empezaron a medir todas esas variantes.
Y si creías que existe mucho menor riesgo de incendio en un choque de vehículo con uno de combustión, te sorprenderías lo inflamable que pueden ser las baterías y que el extintor que la mayoría llevamos actualmente no es el indicado para apagar este tipo de fuego, por eso la educación de seguridad, reciclado y uso, hacen parte del compromiso con este importante cambio.
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