He estado al lado de familias que despiden a sus hijos, de niños que hacen preguntas difíciles con una sabiduría que sobrecoge, de voluntarios que dan sin esperar nada a cambio. En todos esos momentos, he comprendido que el cuidado es una forma de amor profundo y transformador.
Por eso, quiero invitar a la sociedad a reconocer el valor real del rol que ejercemos. El cuidado no se limita a una técnica, sino que se extiende al alma del otro. Como enfermeras y enfermeros, no solo estamos para asistir, sino para estar. A veces, eso basta.
Hoy más que nunca, en un sistema de salud tensionado, necesitamos reivindicar el cuidado como un derecho y una vocación. Porque cuidar es amar, y el mundo necesita más de ese amor.
Jazmine Fernández Ganem
Enfermera
Fundación Nuestros Hijos
Las bajas temperaturas que han marcado las últimas semanas vuelven a poner el foco en…
Kids Rock Festival invita a niñas, niños y adultos a compartir la emoción de la…
Los nuevos audífonos TWS de Klip Xtreme combinan cancelación activa de ruido híbrida (ANC) y…
En un contexto de creciente interés por la fotografía como hobby, herramienta creativa y forma…
Por Carlos Schilling, gerente de comunicaciones de Tineco & Ecovacs Chile. Cuando hablamos de contaminación del…
La maqueta, construida por Patricia León durante cuatro meses, nació como una iniciativa personal y…