En las pruebas de seguridad más exigentes, una de las más desafiantes es la colisión con solapamiento pequeño. Donde solo una fracción del frente del vehículo -alrededor del 15%- impacta contra un obstáculo rígido en un ángulo leve.
En este caso, el ángulo de 15 grados indica que el impacto no es completamente de frente sino un poco de lado. Como cuando el conductor intenta esquivar algo pero no lo logra del todo.
Este tipo de choque genera una carga altamente asimétrica que pone a prueba la capacidad del auto. Para mantener intacta la zona del habitáculo. La fuerza del impacto pasa por alto las vigas longitudinales frontales principales. Y golpea directamente las zonas estructurales más débiles del vehículo.
Esto expone el automóvil a una combinación de compresión, flexión y torsión en áreas localizadas. Para sobrevivir, el vehículo debe apoyarse en caminos de absorción de energía diseñados y soportes rígidos. Que distribuyan la fuerza letal por toda la estructura, evitando así la intrusión lateral en la cabina y una rotación violenta.
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