La tecnología deja de ser un área de soporte para convertirse en el eje de creación de valor. ManageEngine identifica cinco tendencias clave que marcarán la agenda de los CIO y líderes empresariales en la región durante 2026.
La inversión y la estrategia para 2026 estarán guiadas por un cambio fundamental en la mentalidad empresarial. Donde la tecnología ya no es simplemente una función de soporte operativo. Sino el eje central de la creación de valor y la estrategia de negocio.
Para 2026, la IA se convertirá en el tejido conectivo tanto de las operaciones de TI como del negocio en general. El enfoque ha pasado del simple acceso a empoderar a toda la fuerza laboral. Para interactuar con sistemas autónomos e “IA agéntica”. Que ejecutan flujos de trabajo completos sin intervención.
Esta tendencia abarca desde la evolución de ITSM hacia AIOps totalmente predictivos. Donde la IA generativa resuelve proactivamente incidentes de primer nivel. En lugar de solo responder consultas. Hasta la integración de la analítica en departamentos no técnicos para la toma de decisiones en tiempo real.
Para lograr esto, las empresas están migrando hacia plataformas unificadas que integran la GenAI en la gestión de redes y ciberseguridad. Permitiendo que la detección de anomalías ocurra de forma invisible.
Democratizar estas herramientas rompe los silos tecnológicos. Liberando al talento humano de las operaciones reactivas. Y permitiéndoles liderar estrategias de innovación que crean valor directo al negocio.
El panorama es positivo y, según un estudio de Gartner®, el 70% de los CIO en América Latina aumentará su inversión en capacitación en IA para 2027. El liderazgo lo asumirán las empresas que gestionen una formación en IA. Diseñada en torno a las habilidades y necesidades específicas de sus trabajadores. Enseñando esencialmente dentro de su propio entorno.
Aunque la aceleración de la adopción es evidente, la región enfrenta el desafío de mantener el ritmo a nivel global. Según el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA), existe una brecha crítica.
Aunque América Latina representa el 6.6% del PIB global y el 8.8% de la población mundial. Solo representa el 1.12% de la inversión global en IA. Para cerrar esta brecha, la necesidad estratégica ya no es simplemente que el software “tenga” IA. Sino integrar modelos de lenguaje extensos (LLM) y modelos especializados directamente en los procesos internos a través de API abiertas.
El desafío fundamental para las organizaciones que se dirigen hacia 2026 es facilitar esta integración segura. Aprovechando su infraestructura de TI actual para convertir la IA en un motor de innovación continua. En lugar de una herramienta aislada.
La ciberseguridad ha evolucionado de ser una capa de protección al tejido fundamental de la estrategia digital de cualquier empresa. De cara a 2026, el enfoque se ha desplazado de la prevención perimetral tradicional. Hacia la detección y respuesta extendidas (XDR), alineándose con las arquitecturas de malla de ciberseguridad (CSMA) y un enfoque de Zero Trust adaptativo.
Esta tendencia se centra en la resiliencia digital. Donde la seguridad garantiza activamente la continuidad del negocio. El respaldo a esta estrategia es claro.
Según IDC, para finales de 2025, el 65% de las organizaciones en América Latina habrán priorizado la inversión en sistemas de seguridad. Con capacidades de automatización y respuesta autónoma.
Esta transición permite a las organizaciones fortalecer su postura. A través de soluciones unificadas que correlacionan datos de seguridad y operaciones en tiempo real. Integrando la gestión de identidad y acceso (IAM) para responder de manera coordinada a amenazas cada vez más sofisticadas.
Con la migración acelerada a la nube. El enfoque ha pasado de la simple adopción a la eficiencia financiera y la gobernanza de múltiples nubes (multi-cloud). FinOps se ha establecido como una práctica cultural y operativa esencial para maximizar el valor de la nube.
Según un estudio sobre la madurez de la nube en América Latina, aproximadamente el 70% de las empresas de la región luchan con la falta de visibilidad sobre sus gastos en la nube. Lo que provoca importantes excesos presupuestarios.
Esto enfatiza la necesidad de plataformas de observabilidad unificada y gestión de activos para prevenir el “desperdicio en la nube”. El objetivo es alinear el gasto en servicios en la nube directamente con el valor de negocio entregado.
Esto se logra a través de soluciones que ofrecen visibilidad granular del gasto en la nube en relación con el rendimiento y la utilización de recursos. Permitiendo que los equipos de TI y Finanzas optimicen la asignación de recursos.
Este enfoque transforma el concepto de retorno de la inversión (ROI) para incluir el retorno sobre el propósito (ROP). El impacto es sistémico. Según el Foro Económico Mundial, las tecnologías digitales tienen el potencial de reducir las emisiones globales en un 20% para 2050 en los sectores de mayores emisiones.
En América Latina, adoptar la tecnología verde (Green Tech) no es solo una responsabilidad ética. Sino una ventaja competitiva que permite a las empresas optimizar el uso de recursos y satisfacer las demandas de los inversores internacionales. De esta manera, la tecnología se posiciona como el principal habilitador para desacoplar el crecimiento económico del impacto ambiental.
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