
Cercana, vibrante y a nivel del mar, la capital peruana combina una de las escenas gastronómicas más premiadas del mundo con cultura, barrio y mar. Posicionándose como una escapada ideal para el viajero chileno que busca celebrar, compartir y vivir mucho en pocos días.
Lima se reconoce antes de verla. Está en el aroma del cilantro recién picado, en el ají que despierta el paladar sin pedir permiso. En el vapor de un caldo humeante que se cruza con la brisa del Pacífico.
Para el turista chileno, la capital peruana es un destino cercano en kilómetros. Pero cada vez más profundo en experiencia. Una ciudad que se redescubre desde los sentidos. Y que hoy vuelve a posicionarse como una escapada ideal para viajes cortos, celebraciones y momentos que merecen algo especial.
A diferencia de otros destinos de la región, Lima juega con una ventaja clave. Está a nivel del mar. No hay adaptación a la altura ni tiempos muertos. Se llega y se vive. Eso la convierte en una ciudad perfecta para escapadas de pocos días. Donde cada comida, cada paseo y cada noche cuentan. Aquí no se pierde tiempo aclimatándose. Se gana tiempo disfrutando.
La gastronomía es el gran hilo conductor del viaje. Ceviches frescos, causas, tiraditos, anticuchos que perfuman las calles al atardecer, pescados, mariscos y cocinas que mezclan tradición criolla, herencia nikkei y creatividad contemporánea.
No es casualidad que Lima concentre algunos de los restaurantes más premiados del mundo. Comer bien no es un evento, es parte del día a día. Y eso hace que la ciudad funcione tan bien para viajes con amigos, aniversarios, cumpleaños, lunas de miel urbanas o escapadas espontáneas. Donde el plan principal es sentarse a la mesa y compartir.
Pero Lima no es solo cocina. Es historia viva en su centro, arte y bohemia en Barranco. Caminatas frente al mar en Miraflores, museos, galerías y una vida cultural que se mueve con naturalidad entre lo clásico y lo contemporáneo. Es una ciudad amable, conversable, donde el visitante chileno se siente cómodo, bien recibido y parte del ritmo local desde el primer día.
En ese escenario, el alojamiento pasa a ser una extensión de la experiencia. INNSiDE by Meliá Lima Miraflores se integra al pulso urbano de quienes quieren salir, recorrer, probar y volver a un espacio moderno, flexible y conectado con la ciudad. Su propuesta acompaña a viajeros que buscan diseño, gastronomía, rooftop para disfrutar de los atardeceres, vida social y una ubicación estratégica. Para moverse a pie entre cafés, restaurantes y el malecón.
Por su parte, Meliá Lima ofrece una experiencia más estructurada y elegante. Ideal para viajes que combinan descanso y trabajo, celebraciones más formales o estadías que valoran el confort, el servicio personalizado y una atmósfera más pausada. Ubicado en San Isidro, permite desconectarse del ruido sin perder cercanía con los principales puntos de interés de la ciudad.
Elegir Lima por sobre otros destinos para una escapada tiene que ver con esto. Mucho contenido en poco tiempo. Buena mesa, cultura accesible, clima amable, cercanía geográfica y una oferta hotelera. Que entiende que hoy viajar no es solo cambiar de lugar. Sino cambiar de ritmo.
Para el viajero chileno, Lima ya no es “el viaje de siempre”. Es una ciudad que maduró, que se sofisticó sin perder identidad y que ofrece experiencias memorables. Tanto para celebrar como para simplemente darse un gusto. Y cuando una ciudad huele bien, sabe mejor y se deja recorrer sin esfuerzo, la decisión de volver se toma sola.





