Por Manuel Eyzaguirre, Gerente General de Kaltemp.
Tener una piscina en casa suele asociarse a descanso, panoramas familiares y buenos momentos. Sin embargo, con el paso de los días, para muchas personas también se transforma en una fuente constante de trabajo. Limpiar hojas, aspirar el fondo, revisar el agua y preocuparse de que siempre esté en condiciones. La buena noticia es que disfrutar de la piscina no tiene por qué ser sinónimo de esfuerzo permanente.
Después de años trabajando en climatización y soluciones para piscinas. He visto que gran parte de los problemas se repiten. Y, muchas veces, tienen soluciones simples. Aquí comparto algunos tips prácticos para que la piscina vuelva a ser un espacio de disfrute y no una obligación más del verano.
La limpieza manual puede consumir varias horas a la semana. Especialmente si la piscina está expuesta a hojas, polvo o insectos. Hoy existen soluciones que reducen drásticamente ese tiempo.
Como los robots automáticos, que limpian fondo, paredes y superficie de manera autónoma. Para quienes buscan algo más simple, los cobertores ayudan a mantener el agua limpia por más tiempo. Evitando que la suciedad caiga directamente a la piscina. No reemplazan la limpieza, pero sí la hacen mucho menos frecuente.
Existe la creencia de que la piscina solo se usa de día y en pleno verano. En realidad, una de las claves para aprovecharla más está en la temperatura del agua. En promedio, mantenerla en torno a los 28 °C permite bañarse con mayor comodidad. Incluso en la noche o en días más frescos. Un agua demasiado fría limita el uso. Una demasiado caliente eleva el gasto energético y puede afectar la calidad del agua.
Una temperatura adecuada no solo es más agradable, también es más segura. Niños y adultos mayores disfrutan mucho más de una piscina temperada. Sin el impacto brusco del agua fría. Esto convierte la piscina en un espacio familiar real, no solo en algo que se usa de vez en cuando.
En el caso de piscinas estructurales o desmontables, instalarlas sobre una base firme y nivelada marca una gran diferencia. Además, ubicarlas lejos de árboles reduce considerablemente la suciedad y el tiempo de mantención.
Revisar regularmente los niveles de pH y cloro al menos dos veces por semana ayuda a prevenir algas, malos olores e irritaciones en la piel. Son minutos que evitan horas de trabajo después.
Al final del día, la piscina debería cumplir su promesa original. Ser un espacio de descanso y disfrute. Con algunas decisiones bien tomadas y hábitos simples, es posible mantenerla en buenas condiciones sin que se transforme en una carga. Porque el verano y la piscina están para disfrutarlos, no para sufrirlos.
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