Incorporar la limpieza de la campana extractora como parte de la rutina no solo es un hábito que mejora la experiencia en la cocina. Sino que también favorece un funcionamiento del electrodoméstico y con eso la seguridad del hogar.
El año suele comenzar con propósitos ambiciosos y poco margen para cumplirlos. Sin embargo, hay un hábito que se mantiene casi intacto. Aunque sea con algo de retraso. La limpieza profunda para iniciar el nuevo periodo.
Se ordena, se renueva y se deja atrás lo acumulado. En ese proceso, la cocina suele llevarse buena parte de la atención. Aunque hay un elemento clave que muchas veces queda fuera del radar. La campana extractora.
Lejos de ser solo un tema estético. La limpieza de este electrodoméstico cumple un rol fundamental en el rendimiento del equipo, la calidad del aire interior y la seguridad del hogar.
Si bien la frecuencia de limpieza depende del uso y del tipo de preparaciones, existe una rutina simple que permite mantener la campana en buen estado durante todo el año:
En ese contexto, la limpieza también permite comprender cómo opera la tecnología detrás de las campanas TEKA. Pensadas para combinar eficiencia, seguridad y facilidad de uso.
Sus sistemas de filtrado metálico multicapa están diseñados para retener grasa y partículas en suspensión. Favoreciendo un flujo de aire constante y reduciendo el esfuerzo del motor.
A esto se suman diseños que facilitan el acceso y retiro de filtros. Superficies de acero inoxidable tratadas para una limpieza más simple. Y, en algunos modelos, indicadores de saturación que avisan cuándo es momento de realizar mantención.
El resultado es una campana que, cuando se mantiene correctamente. Ofrece una extracción más eficiente, con menor nivel de ruido y una experiencia de cocina más limpia y confortable. Especialmente en espacios integrados.
“La tecnología aplicada a la ventilación de la cocina cumple un rol clave en el desempeño del espacio. Por eso, la limpieza no es un extra. Sino una parte fundamental para asegurar el correcto funcionamiento del equipo”. Agrega Roldán.
Un beneficio poco mencionado de la limpieza periódica es la reducción del ruido. Cuando los filtros están limpios. El aire circula con mayor facilidad y el motor no necesita trabajar forzado. Esto se traduce en una cocina más silenciosa y agradable. Un aspecto especialmente valorado en viviendas con espacios integrados.
“La limpieza de la campana es una de esas tareas que no siempre están en el radar. Pero cuyos beneficios se notan de inmediato. Es una forma simple de cuidar el equipo, mejorar la seguridad y hacer más agradable el día a día en la cocina”. Concluye Natalia Roldán.
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