
Las expectativas ante un mayor dinamismo de la actividad económica mantienen expectantes a los operadores de un rubro trascendental para la economía nacional.
Almacenaje de productos, abastecimiento, e-commerce, última milla, flujos de datos. Todo forma parte del mismo rubro: la logística. Y son sólo una pequeña porción de una industria que anualmente mueve cientos de millones de dólares. Y es uno de los motores de la economía a nivel mundial.
Es por eso que el 16 de febrero se conmemora el Día Internacional de la Logística. Fecha que busca resaltar a esta industria que es reconocida como una columna vertebral de la economía.
En Chile, este rubro tiene altas expectativas para el año que comienza. Basadas en recientes informes que adelantan nuevos aires en la economía.
Por ejemplo, recientemente la Encuesta de Expectativas Económicas (EEE) entregada por el Banco Central. Subió la estimación de crecimiento de la economía para este año y estiman que el PIB se expandirá 2,6%.
En tanto, el Bank of America realizó un informe sobre Chile y elevó su proyección de crecimiento para el país en 2026 desde 2,2% a 2,5%. Es por eso que los principales actores de este rubro esperan mejores meses en comparación a los años recientes.
“Ahora estamos en un momento de entusiasmo porque la logística es un mercado altamente sensible. Y ante estas expectativas de un mayor dinamismo de la economía se espera un repunte de la actividad en este rubro”. Comenta Tomás Cox, gerente general de Loginsa, una de las empresas de logísticas más grandes del país.
En este contexto, Cox define cuáles son los retos que tienen las empresas de logística para expandirse o consolidarse en el mercado nacional.
El desafío de la inmediatez:
La exigencia de entregas rápidas -muchas veces en el mismo día ha elevado drásticamente los estándares del servicio obligando a los operadores a repensar sus procesos. “Quienes no tengan esta capacidad instalada y los modelos de atención ya optimizados es probable que tengan que replantear su negocio o se quedarán atrás”. Asegura el experto.
Agrega que ahora la demanda es tan alta que cada vez hay más exigencia para que la entrega sea sólo unas horas después de que se hace la compra. “El cliente es mucho más exigente. Y una buena atención acorde a sus expectativas puede transformarse en un elemento diferenciador”. Reflexiona.
En este sentido destaca la capacidad que tiene Loginsa de ser un operador logístico de alta complejidad. Capaz de atender simultáneamente e-commerce, retail tradicional, y distribución directa.
Prolijidad en la última milla:
No es lo mismo llegar antes que llegar correctamente. “Si bien los consumidores esperan rapidez, no hay nada que valoren más que una entrega correcta, sin errores y pulcra. La integración de flotas y un seguimiento adecuado ya no es una opción. Es una obligación para las empresas de logística que quieren destacar entre la competencia”. Comenta el gerente general de Loginsa.
Planificación anticipada:
Más allá de la ejecución diaria, el gran diferenciador de este año será la capacidad de las empresas para adelantarse a futuros hitos de demanda comercial. “La logística moderna no se puede permitir organizar sobre la marcha. El éxito se define meses antes con conversaciones directas con los aliados estratégicos. Implementando tecnología al servicio. Con visión de mercado y planificación para modelar escenarios futuros. Por ejemplo, ahora en febrero en Loginsa ya estamos planificando fechas como Semana Santa y el Día de la Madre, las que son demandantes, pero que con la planificación adecuada funcionan de la mejor manera, minimizando los riesgos”. Argumenta el ejecutivo.
La tecnología como aliado estratégico:
En los mercados más dinámicos de la economía global, la relación de las empresas con la innovación digital ha dejado de ser una opción para convertirse en una necesidad. En logística, este fenómeno es crítico. La capacidad operativa de una compañía hoy muchas veces puede medirse por la sofisticación de sus sistemas.
En este punto Tomás Cox reflexiona sobre el equilibrio que se debe tener: “El desafío para nuestra industria es adoptar tecnologías fortalezcan nuestros procesos y habiliten las capacidades de nuestros equipos. Sirviendo como una herramienta de apoyo sin añadir complejidad. Las personas siguen siendo el factor decisivo en la ejecución. La innovación debe fortalecer su talento y simplificar su trabajo”. Concluye.





