Rutinas progresivas, movimientos controlados y acompañamiento profesional están redefiniendo la forma en que muchas personas vuelven —o se inician— en la actividad física.
Volver a hacer ejercicio no tiene por qué ser sinónimo de dolor o exigencia extrema. Cada vez más chilenos están optando por una forma segura y efectiva de iniciar o retomar el ejercicio. Especialmente después de largos periodos de inactividad. El entrenamiento de bajo impacto.
Este tipo de entrenamiento se caracteriza por movimientos fluidos y controlados. Ejercicios que evitan saltos o impactos repetitivos y una progresión gradual de cargas e intensidad. El foco está puesto en la correcta ejecución, la activación muscular y la mejora de la movilidad. Más que en el rendimiento inmediato o el desgaste físico.
Entre sus principales virtudes destacan el menor estrés articular. Al reducir el impacto sobre rodillas, columna y caderas. El énfasis en la técnica y la postura. Lo que disminuye el riesgo de lesiones y permite adaptar las rutinas a distintas edades y condiciones físicas. Y la mejora de la movilidad, estabilidad y equilibrio. Aspectos clave para la vida diaria.
Dentro de este tipo de entrenamiento, los ejercicios isométricos cumplen un rol central. Acorde a Jorge Pizarro, gerente técnico de Smart Fit en Chile, este tipo de ejercicios “se caracterizan por generar tensión muscular sin movimiento articular. El músculo se contrae manteniendo una posición fija o estática. Sin desplazamientos ni cambios angulares. Lo que minimiza el estrés sobre cartílagos, ligamentos y superficies articulares. Esto los convierte en una modalidad ideal de bajo impacto”. Indica.
Acorde al experto, entre los ejercicios isométricos recomendados para programas de entrenamiento se encuentran:
En términos generales, se recomienda mantener cada posición entre 20 y 30 segundos. Realizando 2 a 3 series por ejercicio, de acuerdo con el nivel y condición física de cada persona.
“Hoy entendemos que no es necesario partir con rutinas extremas para obtener resultados. El entrenamiento de bajo impacto permite que las personas se adapten de forma progresiva, ganen confianza y construyan una base física sólida”. Explica Pizarro.
Para esto, contar con asistencia profesional puede marcar una gran diferencia. En el caso de Smart Fit, una de las cadenas más grandes del país. Este tipo de entrenamiento se ve reforzado por servicios complementarios que los alumnos pueden contratar. Como evaluaciones físicas, programas personalizados y asesorías profesionales.
A ello se suman herramientas digitales, como su aplicación, que permiten acceder a rutinas guiadas, seguimiento del progreso, recordatorios y recomendaciones adaptadas a cada etapa del proceso de entrenamiento.
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