
La evidencia advierte que la sobreexposición temprana a pantallas y dispositivos puede afectar procesos clave del desarrollo infantil.
Frente a este escenario, instituciones de educación como la sala cuna están reforzando espacios de exploración, interacción y aprendizaje activo.
Santiago, marzo de 2026.- En un entorno donde el primer contacto con una pantalla ocurre antes de los primeros pasos, surge un desafío crítico para la primera infancia.
¿Cómo asegurar que la tecnología no desplace el desarrollo de la atención, el lenguaje y la resolución de problemas?
Durante los primeros años de vida, el cerebro humano atraviesa uno de sus períodos de mayor desarrollo neurocognitivo.
En esta etapa se establecen millones de conexiones neuronales que se fortalecen mediante la interacción humana, el juego y la exploración del entorno.
Estas experiencias son fundamentales para el desarrollo integral de niños y niñas.
En este contexto, la guía “Infancias y Pantallas (2026)” de la Subsecretaría de Educación Parvularia advierte que la sobreexposición temprana a dispositivos digitales puede limitar la curiosidad natural.
Frente a esto, distintas propuestas educativas están reforzando experiencias multisensoriales para promover un aprendizaje activo desde los primeros años.
Programas referentes, como el Nursery de Pumahue Chicureo, han transformado la sala cuna en un espacio de aprendizaje activo.
Aquí, los niños construyen cimientos cognitivos mediante la exploración, el juego guiado y la interacción con educadores especializados.
Enfoque pedagógico y acompañamiento integral
El programa se inspira en el enfoque pedagógico Reggio Emilia.
Este modelo considera a los niños como protagonistas de su propio aprendizaje, promoviendo la curiosidad, la creatividad y la colaboración desde los primeros meses.
Además, se alinea con las Bases Curriculares de Educación Parvularia del Ministerio de Educación.
Estas establecen el juego, la exploración y la interacción como experiencias clave para el desarrollo integral en la primera infancia.
El espacio cuenta con un equipo multidisciplinario.
Está compuesto por terapeutas ocupacionales, kinesiólogas y fonoaudiólogas.
Esto permite un acompañamiento integral en distintas áreas del desarrollo infantil.
Su enfoque no solo cuida. También fortalece habilidades cognitivas mediante experiencias como:
Exploración sensorial: El cerebro infantil aprende tocando, oliendo y moviéndose.
Los espacios adaptados permiten interactuar con diversos materiales, fortaleciendo conexiones neuronales que una pantalla no puede estimular por sí sola.
Protagonismo del juego: A través del juego guiado, los niños ensayan soluciones a problemas simples.
Esto fomenta la autonomía, la creatividad y la tolerancia a la frustración desde los primeros meses.
Vínculo y lenguaje: La narración de historias y la interacción cara a cara con educadores favorecen la adquisición del lenguaje.
Así, se desarrollan habilidades comunicativas clave de forma rica y significativa.
“Cuando combinamos espacios diseñados para la exploración, juego y un uso consciente y equilibrado de la tecnología, los niños no solo aprenden; también desarrollan una relación saludable con su entorno digital, priorizando siempre la curiosidad y la atención integral”, explica Andrea Correa Albornoz.
Preparando el camino al aprendizaje futuro
La transición a la etapa escolar es más efectiva cuando los niños han desarrollado habilidades sociales, emocionales y cognitivas.
Estas se construyen progresivamente durante la primera infancia.
Actividades como experimentos simples, juegos de clasificación o rutinas libres de dispositivos contribuyen a este proceso.
También ayudan a formar usuarios críticos y creativos de la tecnología.
Así, los niños pueden interactuar con el mundo digital de manera equilibrada.
En un mundo cada vez más digitalizado, la educación inicial enfrenta una gran responsabilidad.
Debe resguardar aquello que potencia el desarrollo humano: el asombro, el vínculo afectivo y la exploración.
Cuando los espacios educativos priorizan el juego, la curiosidad y la interacción significativa, los niños no solo se preparan para el aprendizaje escolar.
También desarrollan equilibrio, creatividad y pensamiento crítico para la sociedad del futuro.





