
Mantenerse físicamente activo se ha convertido en un desafío para gran parte de la población. La actividad física no solo mejora la salud cardiovascular y mental. También es clave para prevenir enfermedades crónicas y mantener una buena calidad de vida. Aún así, los niveles de práctica deportiva en el país siguen siendo bajos.
Cada 6 de abril se conmemora el Día Mundial del Deporte. Es una fecha que busca promover estilos de vida más activos. También generar conciencia sobre los beneficios del movimiento para la salud.
Pese a ello, la Encuesta Nacional de Actividad Física y Deporte (ENAFyD) dio a conocer que sólo el 44,9% de los adultos en Chile cumple con las recomendaciones mínimas de actividad física. Estas son establecidas por la Organización Mundial de la Salud. Sugieren al menos 150 minutos de ejercicio moderado o 75 minutos de actividad vigorosa a la semana.
El estudio también evidencia importantes brechas en los hábitos de movimiento de la población. Por ejemplo, 41,2% de los adultos se mantiene inactivo durante su jornada laboral.
Mientras que 64% declara que en su lugar de trabajo no existen medidas que promuevan la actividad física. Como pausas activas o programas de bienestar.
A esto se suma que sólo 16,6% de las personas realiza actividad física suficiente durante su tiempo libre. Esto refleja que, aunque existe interés por mantenerse activo, muchas veces no se logra alcanzar la frecuencia necesaria para obtener beneficios en salud.
Para Juan Raul Bravo, kinesiólogo de Kinegun, uno de los factores que muchas veces se pasa por alto al hablar de actividad física es el impacto de las lesiones mal tratadas en la continuidad del deporte.
“Muchas personas comienzan a hacer ejercicio con mucha motivación, pero cuando aparecen molestias musculares, contracturas o pequeñas lesiones, no buscan tratamiento o continúan entrenando sin una recuperación adecuada. Esto puede agravar la lesión y, en muchos casos, terminan alejándose de la actividad física”, explica.
El especialista agrega que la recuperación es una parte fundamental del proceso deportivo. Esto aplica tanto para quienes practican deporte de forma recreativa como para quienes entrenan con mayor intensidad.
“Cuando una lesión no se trata correctamente, puede transformarse en una molestia persistente que afecta la movilidad, el rendimiento e incluso la motivación para seguir entrenando. Por eso, es clave incorporar hábitos de recuperación y prevención que permitan mantener la actividad física de forma sostenida en el tiempo”, complementa.
En ese sentido, el especialista recomienda adoptar algunas medidas simples. Estas pueden ayudar a prevenir lesiones y favorecer una práctica deportiva segura:
Realizar un calentamiento adecuado antes de entrenar: Activar los músculos y articulaciones antes de comenzar permite preparar al cuerpo para el esfuerzo físico. Mejora la movilidad. Reduce el riesgo de desgarros o sobrecargas.
Aumentar progresivamente la intensidad del ejercicio: Evitar cambios bruscos en la carga de entrenamiento permite que el cuerpo se adapte de forma gradual. Disminuye la probabilidad de lesiones.
Respetar los tiempos de descanso y recuperación muscular: El descanso es fundamental para que los músculos se reparen y recuperen. Evita el sobreentrenamiento y las molestias físicas.
Consultar a un especialista ante molestias persistentes o dolor: No ignorar señales de dolor permite detectar lesiones a tiempo. Recibir un tratamiento adecuado antes de que se agraven.
Incorporar ejercicios de movilidad y fortalecimiento muscular: Trabajar la flexibilidad y la fuerza mejora la estabilidad del cuerpo. Ayuda a prevenir lesiones durante la actividad física.
Recuperación deportiva: el rol de la tecnología
En este contexto, la tecnología aplicada a la recuperación muscular también puede transformarse en una aliada. Especialmente para quienes practican deporte de forma regular.
La Kinegun Pro, pistola de masajes de percusión, busca complementar las rutinas de entrenamiento. Lo hace mediante estímulos profundos en la musculatura. Ayudan a aliviar la tensión, favorecer la recuperación y preparar el cuerpo para nuevas sesiones de ejercicio.
Por otro lado, la STIM PRO 4 tiene cuatro modalidades de electroestimulación. Estas son TENS, EMS, ondas rusas e interferencial. Permiten aplicar distintos programas ajustables según las necesidades de cada persona. Estas tecnologías se utilizan para contribuir al alivio del dolor muscular y articular. Favorecen la tonificación y el fortalecimiento muscular.
Kineviper Evolution, por ejemplo, incorpora tecnología cuatro en uno. Combina frío, calor, vibración y luz infrarroja. Está orientada a aliviar el dolor, reducir la inflamación y mejorar la circulación en zonas como rodillas y hombros.
El experto finaliza diciendo que “promover el movimiento es fundamental para mejorar la salud de la población, pero también lo es educar sobre el cuidado del cuerpo y la recuperación muscular, para que cada vez más personas puedan mantenerse activas sin que las lesiones se transformen en una barrera para el deporte”.





