
Por Nicole Revillot, Country Manager de TUU by Haulmer.
A propósito de la reciente alerta del Ministerio de Hacienda sobre la menor recaudación por impuesto a las empresas. Resulta necesario ampliar la discusión más allá de las cifras coyunturales y enfocarnos en los desafíos estructurales.
En ese contexto, Chile aún tiene un amplio espacio para avanzar en herramientas tecnológicas. Que faciliten el cumplimiento tributario, simplifiquen la gestión administrativa y entreguen mayor trazabilidad a las operaciones comerciales.
La digitalización no solo contribuye a reducir la evasión. También empodera a los negocios con información en tiempo real para tomar mejores decisiones.
Desde el ecosistema tecnológico y fintech vemos cómo soluciones adecuadas pueden marcar una diferencia concreta en productividad y sostenibilidad. Cuando se simplifican procesos como la emisión de documentos tributarios. La gestión de ventas o el acceso a medios de pago formales, se genera un círculo virtuoso. Más formalización, mayor transparencia y, en consecuencia, una base tributaria más sólida.
Avanzar en esta agenda requiere colaboración público-privada y una mirada estratégica de largo plazo. Si facilitamos el cumplimiento y promovemos la adopción tecnológica. No solo apoyamos a las empresas en su crecimiento. Sino que también fortalecemos de manera sostenible los ingresos fiscales que el país necesita.





