
Desde el estado de la almohada hasta la temperatura del dormitorio, pequeños detalles pueden impactar el descanso. En un contexto donde la salud y el bienestar ganan protagonismo, cada vez más personas buscan mejorar cómo duermen.
Santiago, marzo de 2026.- Dormir bien parece algo simple. Pero no siempre lo es. El ruido, la temperatura del dormitorio, el estrés acumulado durante el día o incluso el estado de la almohada pueden afectar la calidad del descanso sin que muchas personas lo adviertan.
Según datos de la National Sleep Foundation, casi un tercio de los adultos en el mundo no duerme las siete horas recomendadas. En Chile, distintos estudios indican que cerca del 40% de las personas reconoce tener dificultades para dormir.
La preocupación por el descanso no es nueva. De hecho, fue uno de los problemas que dio origen a la empresa CIC hace más de un siglo. Cuando la compañía se fundó en 1912, se estimaba que cerca de una de cada cinco personas dormía en el suelo, lo que impulsó la creación de soluciones para mejorar las condiciones de descanso en el país.
Más de 113 años después, el foco sigue siendo similar, aunque el contexto ha cambiado. Hoy el desafío no es solo dormir, sino dormir mejor.
Parte del problema está en detalles que pasan desapercibidos. Además del colchón o la postura al dormir, la almohada suele ser un factor ignorado. Con el uso, estos productos pierden soporte y pueden acumular humedad o ácaros.
Por eso, especialistas recomiendan cambiarlas aproximadamente cada dos años, o antes si pierden su forma o firmeza. Una almohada en mal estado puede afectar la posición del cuello y terminar impactando la calidad del sueño.
“Hoy existe una mayor conciencia sobre la importancia del descanso para la salud y la calidad de vida. Las personas no solo quieren dormir más, sino dormir mejor”, explica Gonzalo Marambio.
Ese interés también impulsa cambios en la industria del descanso. Hoy existen nuevos materiales y soluciones diseñadas para mejorar el soporte del cuerpo durante la noche y adaptarse a distintas posiciones.
Al mismo tiempo, los consumidores están poniendo más atención al origen de los productos.
En este contexto, la sostenibilidad comienza a ganar espacio dentro del sector. CIC fue la primera empresa en Chile en obtener la certificación Empresa B, que reconoce a compañías que cumplen estándares sociales, ambientales y de gobernanza.
Entre sus iniciativas destacan el uso de energía eléctrica 100% renovable, la incorporación de materiales reciclados. Y programas de economía circular que permiten recuperar colchones antiguos para transformarlos en nuevos recursos.
La compañía también ha impulsado nuevos showrooms y centros de experiencia, donde las personas pueden conocer, probar productos y recibir orientación para elegir el que mejor se adapte a sus necesidades.





