¿Está LinkedIn perdiendo credibilidad para los usuarios?

0
20
LinkedIn
LinkedIn
LinkedIn
LinkedIn

Entre contenido generado con IA, anécdotas inspiracionales poco creíbles y una creciente burla digital hacia LinkedIn, muchos profesionales se preguntan si la plataforma atraviesa una crisis de autenticidad. O si, simplemente, vive una nueva etapa en su evolución.

● Pere Bacardit, profesor del Máster en Marketing de EAE Business School, analiza las tendencias que están impactando en esta red social. También explica cómo debería pensarse el contenido para aportar valor y destacar con credibilidad.

Chile, marzo de 2026 — LinkedIn sigue siendo la red social profesional más influyente del mundo. Según cifras recientes de la propia plataforma y Sales Navigator, en 2026 Chile registra nueve millones de usuarios.

Sin embargo, solo un 1,8% de ellos genera contenido.

Pese a que es un espacio ideal para el networking, también se ha convertido en materia prima para la burla en redes sociales. Entre memes y parodias, hay una crítica evidente.

Apunta a historias inspiracionales difíciles de verificar, publicaciones que romantizan situaciones laborales complejas o un tono excesivamente optimista que algunos perciben como artificial.

¿Está perdiendo credibilidad como red social profesional? Para muchos, LinkedIn sigue siendo imprescindible para conectar y darse a conocer.

Pero cada vez resulta más difícil distinguir entre contenido genuino y narrativas diseñadas exclusivamente para ganar visibilidad.

Según explica Pere Bacardit, la lógica de los algoritmos ha influido directamente en este fenómeno. Los usuarios buscan destacar en un entorno altamente competitivo.

Eso los empuja a experimentar con formatos que despierten reacciones emocionales.

Ese deseo de mejorar el alcance y generar interacción ha llevado a muchos perfiles a apostar por contenidos más narrativos o dramáticos. Pero, según advierte el experto, exagerar esta emocionalidad puede percibirse como una especie de “teatro corporativo”.

En ese escenario, las historias se diseñan para impactar más que para aportar conocimiento o experiencia profesional.

Ahí se produce un desbalance. El algoritmo termina premiando el contenido emocional. Al mismo tiempo, relega el contenido de valor.

«La gente ha perdido la vergüenza de publicar contenidos que romantizan situaciones cotidianas o incluso negativas (por ejemplo, un despido) bajo un matiz de positividad, y eso para muchos usuarios les puede generar vergüenza ajena e incluso rechazo», analiza el experto. «De todas maneras, los usuarios se mantienen en la red porque es la única plataforma donde tienen cabida tantísimos profesionales y es la opción más popular para conectar y encontrar empleo».

Este clima también ha llevado a errores en profesionales y marcas. Al intentar adaptarse a las tendencias, algunos priorizan publicaciones diseñadas solo para volverse virales.

El resultado es una pérdida progresiva de credibilidad en ciertos contenidos.

Según detalla el experto, el principal error es la humanización forzada. También, publicar sobre tendencias virales en lugar de contenidos realmente relevantes.

La presión por generar engagement coincide además con el uso creciente de inteligencia artificial. Esto permite producir grandes volúmenes de contenido.

Pero deja en duda la autenticidad, uno de los activos más valiosos.

Para el experto de EAE Business School, el contenido de calidad en LinkedIn mantiene características claras. Debe basarse en datos y experiencias reales.

También debe tener un propósito definido y aportar valor a la audiencia.

Esto implica responder preguntas relevantes, compartir aprendizajes profesionales o generar reflexión sobre temas de negocio.

Construir una presencia sólida en LinkedIn depende cada vez más de una estrategia coherente a largo plazo. Requiere consistencia, enfoque temático y utilidad para la audiencia.

La meta debe ir más allá de la viralidad.

Bacardit recomienda que quienes buscan fortalecer su reputación definan con claridad sus objetivos de comunicación. También el tipo de conocimiento que quieren compartir.

«Es importante, primero de todo, definir un objetivo que sea SMART», detalla. «También es clave basarse en la propia experiencia sin inventar, preguntarse honestamente si lo que se va a compartir será de utilidad para tu audiencia y ser constante en la publicación, priorizando siempre la calidad frente a la cantidad».

Diseñar un plan editorial simple pero coherente ayuda a evitar la improvisación. También permite mantener una línea de contenido útil y relevante.

En un entorno saturado de publicaciones, la honestidad y la experiencia real siguen siendo la mejor forma de destacar.