
El último estudio “Travel Insights 2026” de COCHA revela que los chilenos están tomando decisiones más estratégicas. Reservan con mayor anticipación, concentran su gasto en viajes más largos y priorizan experiencias completas por sobre el precio inmediato.
Santiago, marzo de 2026.- Viajar ya no es una decisión impulsiva. En 2026, los chilenos están cambiando la lógica. Planifican con más tiempo, priorizan experiencias más completas y buscan que cada viaje realmente valga la pena.
Así lo evidencia la segunda edición del estudio “COCHA Travel Insights, Cómo viajarán los chilenos en 2026”. Este da cuenta de un viajero más estratégico, que entiende el viaje como una inversión y no solo como una pausa.
Uno de los cambios más visibles es la anticipación. Hoy, un 40% de los viajeros reserva con al menos tres meses de anticipación. En este contexto, planificar con tiempo permite acceder a mejores condiciones. También permite elegir con mayor libertad entre destinos, fechas y formatos de viaje.
“Hoy vemos a un viajero más informado, que toma decisiones con mayor conciencia. La anticipación no solo impacta en el presupuesto, sino también en la calidad del viaje que finalmente se construye”, señala Daiana Mediña, Head de Branding & PR de COCHA.
Según los resultados del estudio, este cambio también se refleja en la forma de viajar. Más que aumentar la frecuencia, los chilenos optan por viajes más largos y estructurados. La duración media sube de 6 a 7 días.
El foco está en aprovechar mejor el tiempo y consolidar experiencias. La tendencia apunta a itinerarios que combinan descanso, cultura y actividades. Deja atrás las escapadas fragmentadas.
En ese contexto, destinos como el Caribe se mantienen como protagonistas. Esto se debe a su capacidad de ofrecer experiencias integradas y mayor previsibilidad en el gasto.
Al mismo tiempo, Europa vuelve a posicionarse. Lo hace especialmente a través de viajes planificados con mayor anticipación y formatos multidestino. Un solo viaje permite recorrer varias ciudades.
“Esto permite optimizar la experiencia y aprovechar mejor cada traslado”, explica Guillermo del Castillo, Gerente de Datos de COCHA.
Destinos y Ventas
En relación a los destinos favoritos de los chilenos, el Caribe, especialmente Punta Cana y Cancún, se mantiene como el destino más comprado. Esto se explica por el modelo “todo incluido”.
Por otra parte, destinos como Cartagena de Indias, Buenos Aires y Roma retoman protagonismo. Destacan por su conectividad y valor experiencial.
En cuanto a los destinos emergentes, lugares como Estambul, Recife y La Romana ganan visibilidad. Ofrecen experiencias únicas y diferenciadas.
En el ámbito local, los destinos dentro de Chile funcionan como complemento de escapadas con estancias cortas. No reemplazan al viaje internacional.
A nivel de comportamiento, se observa una mayor preferencia por alternativas que simplifican la planificación. Destacan los circuitos organizados o viajes estructurados. Esto responde a una búsqueda de mayor eficiencia y menor fricción durante la experiencia.
Los itinerarios multidestino, especialmente en Europa, ganan protagonismo. Un ejemplo es la combinación Madrid + París.
En cuanto a los perfiles de viajeros, el estudio identifica diferencias claras. La Generación Z y los Millennials priorizan experiencias compartibles, personalización y uso de redes sociales.
La Generación X (+40) valora la seguridad, los paquetes organizados y el acompañamiento de agentes de viaje.
En tanto, los viajeros Wellness buscan retiros, spas y conexión con la naturaleza.
El estudio también muestra que las redes sociales siguen siendo una fuente relevante de inspiración. Sin embargo, la decisión final de compra responde a variables más concretas. Entre ellas, el presupuesto disponible y la confianza en la oferta.
“Más allá del destino, hoy el foco está en cómo se construye el viaje. Las personas buscan experiencias más completas, bien pensadas y coherentes con lo que quieren vivir”, agrega Mediña.
De esta manera, el viajero chileno consolida una transformación silenciosa, pero profunda. Viaja menos veces, pero mejor.
En este escenario, la anticipación deja de ser solo una ventaja. Se convierte en parte central de la experiencia para viajar.





