Durante años, las estufas a parafina fueron consideradas la alternativa más económica. Sin embargo, hoy las versiones eléctricas portátiles emergen como una opción mucho más competitiva. c
Con una inversión inicial desde $249.990, mayor eficiencia energética y sin emisiones contaminantes al interior del hogar. Marcan un cambio en la forma en que los chilenos calefaccionan sus espacios.
Cuando se habla de contaminación ambiental, el foco suele estar puesto en el exterior. En las emisiones de gases y material particulado provenientes de vehículos o industrias.
Donde la calidad del aire también puede verse seriamente comprometida. Esto, no sólo afectando al planeta, sino también la salud de quienes habitan esos espacios.
Un estudio elaborado por la Dirección de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de la Universidad Católica (Dictuc) afirma. Las estufas a parafina tradicionales siguen siendo una de las alternativas más utilizadas por su bajo costo inicial. Pero también son las más contaminantes. Generan mayores emisiones de monóxido de carbono, material particulado fino (MP) y dióxido de azufre (SO₂).
En espacios cerrados y mal ventilados, este tipo de calefacción puede liberar gases como dióxido de carbono (CO₂) y monóxido de carbono (CO). No sólo deterioran la calidad del aire, sino que también pueden provocar problemas respiratorios y riesgos para la salud.
Lo interesante es considerar que, aunque las estufas a parafina han sido históricamente una de las opciones más utilizadas para calefaccionar los hogares chilenos, hoy comienzan a perder terreno.
“Las bajas temperaturas se intensifican y las familias buscan alternativas accesibles. La comparación ya no es entre sistemas complejos, sino entre soluciones similares. Portátiles, de rápida implementación y pensadas para espacios específicos”, explica Manuel Eyzaguirre, Gerente General de Kaltemp, empresa chilena con 50 años de experiencia en climatización.
Según enfatiza el experto “mientras muchas personas siguen optando por estufas a parafina por costumbre o percepción de bajo costo. Hoy existen alternativas eléctricas desde los $249.990 que no sólo igualan esa accesibilidad. Sino que incluso pueden resultar más convenientes en el corto y mediano plazo”.
“Durante años, la parafina se posicionó como una opción económica, pero hoy vemos que hay soluciones eléctricas portátiles como lo son las IR04 que compiten directamente en ese rango de precio, con beneficios mucho mayores en términos de seguridad, confort y calidad del aire”, agrega el profesional.
Uno de los principales cambios en el mercado es la evolución de los calefactores eléctricos portátiles, especialmente aquellos con tecnología más eficiente, que permiten calefaccionar espacios sin generar emisiones contaminantes ni depender de combustibles.
A diferencia de las estufas a parafina, que funcionan mediante combustión, estos equipos no emiten gases como monóxido de carbono (CO) ni material particulado dentro del hogar, evitando así la llamada contaminación intradomiciliaria, un problema poco visible pero relevante en espacios cerrados.
“Hoy las personas valoran cada vez más soluciones que puedan usar de forma simple, mover entre habitaciones y encender sólo cuando lo necesitan. En ese sentido, los equipos eléctricos portátiles ofrecen una flexibilidad que la parafina no logra igualar”, agrega el experto.
Además, destacan por ser silenciosos, no generar olores y requerir menor mantención, a diferencia de las estufas a parafina que necesitan limpiezas periódicas y manejo de combustible.
Si bien el precio de entrada suele ser el principal factor de decisión. Desde Kaltemp advierten que no considerar los costos asociados también puede llevar a decisiones poco eficientes.
En el caso de la parafina, al gasto constante en combustible se suman mantenciones. También un uso menos controlado del calor. En cambio, las soluciones eléctricas permiten regular temperatura, tiempo de uso y consumo, lo que puede traducirse en un mejor manejo del presupuesto mensual.
“Cuando comparamos soluciones portátiles, ya no basta con mirar cuánto cuesta el equipo. Hay que considerar cuánto voy a gastar en usarlo. Qué tan eficiente es y qué impacto tiene en mi hogar. Ahí es donde las alternativas eléctricas marcan una diferencia importante”, señala Eyzaguirre.
El avance hacia este tipo de soluciones también responde a un cambio en las prioridades de los hogares, donde la eficiencia, la seguridad y el impacto en la salud comienzan a pesar tanto como el precio.
En espacios de uso ocasional, como dormitorios o salas de estar, las estufas eléctricas portátiles aparecen como una alternativa práctica, accesible y alineada con las nuevas necesidades.
“El llamado es a informarse y comparar bien. Hoy existen opciones que permiten calefaccionar de forma eficiente, sin contaminar el aire interior y sin transformarse en una carga económica. La clave está en elegir soluciones que se adapten al uso real del hogar”, concluye el profesional.
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