
Un estudio del INIA se alinea con el eje del Ministerio de Agricultura “Potencia Agroalimentaria y Forestal Sostenible”. Este busca diversificar la oferta de alimentos sanos y de alta calidad al mundo. También integra la biodiversidad como un activo productivo.
El investigador Dr. Jaime Martínez-Harms, de INIA La Cruz, demostró que insectos silvestres como moscas, sírfidos, escarabajos y abejas nativas realizan cerca del 50% de las visitas a flores de palto en huertos comerciales de la Región de Valparaíso.
El capítulo, incluido en el boletín “Fruticultura biodiversa: manual para conservar y potenciar flora, fauna, suelo y agua”, entrega evidencia sobre el aporte de la vegetación nativa circundante a la polinización. Propone medidas prácticas para promover a estos aliados de la fruticultura.
Durante décadas, la polinización de frutales en Chile se manejó casi exclusivamente con la abeja melífera (Apis mellifera).
El declive de sus poblaciones, más acentuado en Chile que en otros países, y la alta demanda de colmenas durante la floración simultánea de varios cultivos han puesto en alerta a productores e investigadores.
Frente a esto, el Dr. Jaime Martínez-Harms puso el foco en un recurso subestimado: la fauna nativa que habita en los bordes de los huertos y en fragmentos de vegetación natural.
En el capítulo “Fauna nativa como proveedora de servicios ecosistémicos en la agricultura”, parte del manual “Fruticultura biodiversa”, Martínez-Harms presenta resultados de estudios en huertos comerciales de palto de la Región de Valparaíso y la Región Metropolitana.
Las cifras indican que cerca del 50% de las visitas a las flores de palto son realizadas por insectos silvestres. Se han identificado alrededor de 70 especies diferentes de visitantes florales, entre dípteros (moscas y sírfidos), coleópteros (escarabajos) e himenópteros nativos como Corynura chilensis y Callistochlora chloris.
El valor silvestre
“El palto depende de la polinización entomófila. Durante años se asumió que la abeja melífera era suficiente. Hoy sabemos que los insectos silvestres complementan eficientemente la polinización”, explica Martínez-Harms.
Los dípteros, especialmente sírfidos, son los visitantes silvestres más frecuentes en los huertos de palto de la zona central. En estado larval, actúan como depredadores de plagas como los pulgones. De adultos, dependen del polen y néctar como fuente de energía.
“Prestan múltiples servicios ecosistémicos: control de plagas y polinización”, destaca el investigador. Los coleópteros también cumplen un papel clave. Por ejemplo, pequeños escarabajos de la familia Nitidulidae visitan flores de chirimoyo y reducen la necesidad de polinización manual.
Vegetación nativa
La investigación no solo contó visitas. Usando el software InVEST, desarrollado por The Natural Capital Project de la Universidad de Stanford, el equipo modeló la abundancia de abejas nativas y la provisión de polinización en la cuenca del río Aconcagua.
Los mapas mostraron que las zonas con mayor vegetación nativa, especialmente formaciones xerófitas típicas del clima mediterráneo, presentan más recursos florales y sitios de anidación para polinizadores. Esto aumenta la abundancia de insectos nativos y los servicios de polinización en los huertos de palto.
“El modelo mostró un desacople espacial entre la provisión del servicio y los beneficiarios”, señala Martínez-Harms. Las zonas con mayor densidad de huertos, como Panquehue y San Felipe. Presentan los niveles más bajos de polinización por insectos silvestres, porque la vegetación natural es escasa.
En cambio, hacia el oeste de la cuenca, donde hay más hábitats naturales, la productividad estimada de los cultivos es mayor. Estos resultados se desarrollaron en el marco de un proyecto financiado por la Fundación para la Innovación Agraria (FIA). También se basaron en dos tesis: Urania Lavín de la U. de Chile y Keira Dymond de la Universidad de Reading, Inglaterra.
Manual
“Fruticultura biodiversa: manual para conservar y potenciar flora, fauna, suelo y agua en la Región de Coquimbo”, de Carolina Paz Pañitrur De la Fuente y Nicolás Verdugo, es una publicación INIA. El capítulo de Martínez-Harms constituye una hoja de ruta para agricultores, asesores técnicos y tomadores de decisión. Facilita la transición hacia sistemas productivos que integren la biodiversidad como activo.
El Dr. Jaime Martínez-Harms asegura: “Chile puede consolidarse como potencia agroalimentaria sostenible. Conservar la vegetación nativa no es un lujo ambiental. Sino una inversión directa en la productividad de cultivos como el palto.
Los insectos silvestres, al complementar la polinización de la abeja melífera, permiten ofrecer frutos uniformes y de mejor calidad. Así, la sostenibilidad deja de ser una restricción y se convierte en un sello competitivo para nuestra fruticultura”.
Dato:
El estudio identificó cerca de 70 especies de insectos silvestres visitando flores de palto en huertos de la Región de Valparaíso. Los dípteros (moscas y sírfidos) son el grupo más frecuente. Superan en visitas a la abeja melífera en algunas temporadas.
Link de descarga del manual:
Fruticultura biodiversa: manual para conservar y potenciar flora, fauna, suelo y agua en la Región de Coquimbo





