Especialistas destacan cómo el equilibrio intestinal influye en las defensas, la energía y el bienestar general.
El creciente interés por la salud digestiva se ha consolidado como una de las principales tendencias de bienestar a nivel global. La microbiota intestinal ya no es solo un tema de científicos.
Hoy está cada vez más presente en la conversación sobre bienestar. Luego de que distintos estudios la vincularan con funciones clave del organismo. Como las defensas, el estado de ánimo, la energía y hasta la calidad del sueño.
Especialistas advierten que el equilibrio de la microbiota no solo influye en la digestión. Sino también en la respuesta del organismo frente a infecciones, la regulación del estrés e incluso la calidad del sueño.
Este cambio de enfoque ha llevado a que cada vez más personas busquen mejorar su salud intestinal como base de un bienestar integral.
Según detalla la experta, la microbiota intestinal corresponde a un ecosistema compuesto por trillones de microorganismos. Principalmente bacterias, pero también virus, hongos y arqueas. Que coexisten en una relación simbiótica con el ser humano.
“Este ecosistema participa activamente en funciones metabólicas, protectoras y reguladoras. Produce vitaminas, metaboliza compuestos bioactivos, protege contra patógenos y modula procesos inflamatorios”. Enfatiza.
A través de su interacción con el sistema inmunológico, regula la respuesta frente a agentes externos. Paralelamente, existe una conexión bidireccional conocida como eje intestino-cerebro. Mediante la cual la microbiota influye en la producción de neurotransmisores como la serotonina. Impactando directamente en el estado de ánimo y la respuesta al estrés.
Su influencia también alcanza los niveles de energía y el rendimiento físico y mental. Ya que interviene en la digestión y absorción de nutrientes esenciales para el organismo.
Especialistas sostienen que la microbiota es altamente sensible al entorno. Dietas pobres en fibra y ricas en ultraprocesados, el estrés crónico, la falta de sueño, el sedentarismo y el uso frecuente de antibióticos pueden generar disbiosis. Es decir, un desequilibrio en la composición microbiana.
“Este desbalance se asocia a inflamación de bajo grado y diversas alteraciones metabólicas y funcionales. La microbiota es modulable, las decisiones diarias tienen un impacto directo sobre su estado”. Aclara la experta de FNL.
En este contexto, se ha observado un aumento sostenido en el consumo de suplementos orientados al cuidado digestivo. Especialmente probióticos y prebióticos.
Frente al auge de este tipo de productos, la nutricionista, enfatiza que no todos los suplementos son equivalentes. Por lo mismo, recomienda evaluar la especificidad de las cepas, la dosis efectiva, la estabilidad del producto y la evidencia clínica que respalda su uso.
“Los beneficios son cepa-dependientes, por lo tanto, no cualquier probiótico genera los mismos efectos. Además, factores como la tecnología de liberación y la viabilidad de los microorganismos hasta su llegada al intestino son determinantes para su efectividad”. Señala la profesional de FNL.
Asimismo, advierte sobre los riesgos de consumir productos sin respaldo científico o guiados únicamente por tendencias. Entre las principales consecuencias menciona la ineficacia de los tratamientos, el posible desequilibrio adicional de la microbiota y la generación de falsas expectativas que podrían retrasar intervenciones adecuadas.
Ante este escenario, asegura que se debe abordar la salud digestiva desde la ciencia aplicada. Mediante la selección de cepas específicas con evidencia clínica, procesos de producción bajo estándares rigurosos y formulaciones diseñadas para garantizar estabilidad y biodisponibilidad.
Junto con la suplementación adecuada, la especialista recalca que el bienestar digestivo se construye principalmente a través de hábitos sostenidos en el tiempo.
Entre las principales recomendaciones resalta priorizar una alimentación rica en fibra —frutas, verduras, legumbres y granos integrales—. Incorporar alimentos fermentados. Mantener una hidratación adecuada, gestionar el estrés, respetar los ciclos de sueño y realizar actividad física de manera regular.
“Más que cambios radicales, se trata de hábitos consistentes que, en conjunto, fortalecen la microbiota y, con ello, la salud integral. En FNL desarrollamos Biotics. Una formulación diseñada para apoyar la salud intestinal con ingredientes seleccionados y procesos bajo estándares de calidad. Reafirmando nuestro compromiso con una suplementación consciente y basada en evidencia”. Concluye.
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