A 0°C una batería puede perder hasta el 40% de su capacidad de arranque. Lo que en verano funcionaba “más o menos” puede simplemente no responder en una mañana de invierno. Desde Autoplanet explican cuándo cambiarla, cómo detectar que está fallando y por qué es el repuesto que más se descuida en los autos usados.
Hay una escena que se repite cada invierno en Chile. El conductor que sale rápido en la mañana, con frío, y el auto simplemente no arranca.
Silencio o un clic débil donde debería haber motor. El responsable casi siempre es el mismo. Una batería que venía deteriorándose en silencio durante meses y que las bajas temperaturas terminaron de colapsar en el peor momento.
La razón es química. A temperaturas bajas, las reacciones internas de la batería se vuelven más lentas y su capacidad de entregar corriente cae de forma significativa.
A 0°C, una batería puede perder hasta el 40% de su potencia de arranque. Una batería que en marzo marcaba el 65% de su capacidad original puede quedar, en julio, en un nivel que no alcanza para mover el motor.
El problema es especialmente relevante en el parque de autos usados. Donde los vehículos tienen en promedio más años de antigüedad. Una batería acumula ciclos de carga y descarga con cada uso, y ese desgaste es irreversible.
Cuantos más años tiene el auto. Más probable es que la batería esté ya en la zona de riesgo sin que el conductor lo sepa.
¿Cada cuánto hay que cambiar la batería? La respuesta depende del tipo de batería y del uso del vehículo, pero como regla general. Una batería convencional de plomo-ácido tiene una vida útil de entre 3 y 5 años en condiciones normales.
En autos usados que hacen trayectos cortos y frecuentes, los más comunes en la ciudad, el desgaste es mayor. Porque la batería no alcanza a cargarse completamente en cada viaje.
En cuanto a los tipos disponibles en el mercado, las baterías AGM y EFB ofrecen mejor rendimiento en condiciones de frío y mayor tolerancia a los ciclos de carga parcial. Lo que las hace especialmente recomendables para autos con sistema Start-Stop o para quienes viven en zonas con inviernos más duros.
Al momento de comprar un auto usado, la batería es uno de los componentes que más frecuentemente se pasa por alto en la evaluación. No aparece en la revisión técnica, no tiene un indicador visible en el panel y no genera ruidos ni vibraciones que la delaten.
Sin embargo, es uno de los primeros costos que puede enfrentar el nuevo propietario si no se verifica antes de cerrar la transacción.
Autoplanet recomienda, como parte de cualquier proceso de compra de un vehículo usado, solicitar una prueba de carga de la batería. Un test simple que cualquier taller puede hacer en minutos y que entrega una lectura de la capacidad residual real de la batería.
Ese dato, junto con el historial de mantención del vehículo. Entrega una imagen mucho más completa del estado real del auto que lo que muestra cualquier inspección visual.
“La batería es el tipo de componente que, cuando funciona, nadie nota. Y cuando falla, paraliza todo. Por eso en Autoplanet la revisamos como parte del proceso de verificación de cada vehículo que entra a nuestro inventario. Un auto usado puede tener kilómetros bajos y verse impecable. Pero si la batería está al límite, el próximo dueño va a tener un problema en el primer invierno. Esa información tiene que estar disponible antes de la compra, no después”. Enfatiza el ejecutivo.
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