Cada 9 de junio se celebra en Chile el Día del Barros Luco, uno de los sándwiches más reconocibles de la gastronomía nacional. Aunque su receta parece simple —pan, carne y queso—. Desde Fuente Chilena explican que su gracia está justamente en ejecutar bien cada detalle.
Este martes 9 de junio se celebra en Chile el Día del Barros Luco. Una fecha que rinde homenaje a una de las preparaciones más tradicionales de la sandwichería nacional.
Su origen se remonta al mandato del expresidente Ramón Barros Luco, entre 1910 y 1915. Quien solía visitar una clásica confitería y pedir un sándwich de carne con queso caliente. Con el tiempo, la preparación comenzó a ser solicitada por otros comensales y terminó siendo bautizada con sus apellidos.
Más de un siglo después, el Barros Luco sigue vigente en fuentes, restaurantes y sandwicherías del país. Su permanencia responde a una fórmula sencilla, pero difícil de lograr correctamente. Buenos ingredientes, equilibrio y una preparación precisa.
Aunque lleva pocos ingredientes, el Barros Luco exige atención en cada parte de su preparación. Para Geraldine Desgens, chef ejecutiva de Fuente Chilena. Justamente ahí está su valor.
“El secreto está en que la carne vaya bien sellada en la plancha para desarrollar sabor. Que el queso logre una textura cremosa y que el pan acompañe la preparación sin perder estructura. Son pocos ingredientes, pero todos tienen que funcionar en conjunto”. Explica.
En Fuente Chilena, el sándwich se prepara con pan criollo elaborado diariamente, carne a la plancha y queso gouda fundido.
Para lograr un buen resultado, la carne debe cocinarse a fuego fuerte y por poco tiempo, evitando que pierda jugosidad. El queso, en tanto, debe incorporarse en el momento justo para que se funda con el calor de la plancha y se integre a la carne. El pan también cumple un rol clave. Debe resistir la temperatura de la preparación sin humedecerse demasiado ni perder textura.
La elección del queso tampoco es casual. Según explican desde la sandwichería, el gouda destaca por su capacidad de fundirse de manera uniforme y aportar cremosidad sin opacar el sabor de la carne.
Como parte de la identidad del Barros Luco, la calidad de sus ingredientes y el cuidado en su preparación resultan fundamentales. Su simpleza es precisamente uno de los elementos que han permitido mantener la esencia de esta receta.
Por eso, cada 9 de junio, este clásico vuelve a recordar que la cocina chilena también se construye desde preparaciones sencillas, reconocibles y bien hechas, capaces de mantenerse vigentes generación tras generación.
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