Expertos del ecosistema tecnológico inmobiliario advierten que la entrada en vigencia de la Ley 21.719. Obligará a inmobiliarias, brokers y plataformas digitales a modificar la forma en que recolectan y comparten. También como gestionan la información de clientes.
La entrada en vigencia de la nueva Ley de Protección de Datos Personales está prevista para diciembre de 2026.
Con ella, comienza a generar alertas en industrias intensivas en manejo de información. Como por ejemplo, el mercado inmobiliario y Proptech. Donde diariamente circulan datos financieros, comerciales y personales entre inmobiliarias y corredores. También por brokers, bancos y plataformas tecnológicas.
Así, crea la Agencia de Protección de Datos Personales. Con ello establece nuevas exigencias respecto al tratamiento, almacenamiento y uso de información de clientes.
Entre las sanciones contempladas se incluyen multas de hasta 20.000 UTM. Esto, en casos gravísimos. Puede llegar hasta el 4% de los ingresos anuales en caso de reincidencia.
Para James Collado, cofundador y CTO de JetBrokers.io, uno de los principales impactos de la ley será el cambio cultural. Lo deberán enfrentar las empresas del ecosistema inmobiliario.
En resumen. Ahora se necesitará consentimiento explícito para guardar, usar o compartir datos personales.
Las empresas, como inmobiliarias, ya no podrán almacenar datos indefinidamente. Tampoco enviar marketing sin permiso. Menos compartir información con terceros ni negar el derecho de los clientes a borrar sus datos.
El ejecutivo sostiene que el rubro inmobiliario es particularmente sensible debido a la gran cantidad de información que interviene en una compraventa. Esto, como datos personales, antecedentes financieros e historial crediticio. También reservas, cotizaciones y documentación asociada a financiamiento.
“Cada cotización, reserva o evaluación financiera implica tratar datos personales. Y ahora las empresas tendrán que justificar con claridad para qué usan esos datos. Además quién puede acceder a ellos”, explica.
Uno de los principales cambios que introduce la legislación es el fortalecimiento del consentimiento explícito de las personas para el uso de su información. Así como mayores derechos de acceso, rectificación y eliminación de datos.
Según Collado, esto obligará a revisar prácticas históricas de la industria. Donde buena parte de la gestión comercial ha funcionado mediante planillas, correos electrónicos, cadenas de WhatsApp y sistemas desconectados.
“El hecho de que una empresa almacene datos de una persona no significa que pueda hacer cualquier cosa con ellos. Ese es probablemente el cambio más profundo que trae esta ley”, señala.
Esto, al impulsar plataformas capaces de entregar mayor trazabilidad, seguridad y control sobre el flujo de información entre los distintos actores involucrados en una operación.
“El principal desafío no es tecnológico, sino mental. La industria tendrá que entender que los datos pertenecen a las personas y que existen límites respecto a cómo pueden utilizarse”, comenta Collado.
El ejecutivo, de origen español y con experiencia trabajando bajo normativas europeas GDPR, asegura que Chile está avanzando hacia estándares similares a los que ya operan en mercados internacionales más desarrollados en materia de privacidad y protección de datos.
“La tecnología puede ayudar a hacer procesos más rápidos y eficientes, pero siempre respetando el consentimiento y la voluntad del comprador. Ese equilibrio será clave para la industria en los próximos años”, concluye.
Un dolor repentino e intenso en uno de los costados de la espalda podría ser…
La duración de la batería es uno de los factores que más influye en la…
La fantasía de la IA Por Alex Cabrera, CEO y fundador de Prevsis El…
Este miércoles 1 de julio inicia la preventa de esta tablet, que destaca por su…
El piloto oriundo de Zapallar de 11 años, disputará este fin de semana la tercera…
El sector automotor cerró el primer semestre con un moderado crecimiento. Aunque sin grandes saltos.…