El líder en la era de los agentes
John Piragauta, gerente de transformación digital cloud en In Motion
Gartner, en su Hype Cycle for Agentic AI, de abril de 2026, deja algunos datos que conviven en tensión.
Solo el 17% de las organizaciones ha desplegado agentes de IA hasta ahora.
Pero un 42% espera hacerlo dentro de los próximos 12 meses y otro 22% en el año siguiente.
Se trata de la curva de adopción más agresiva de todas las tecnologías emergentes que mide la encuesta. Al mismo tiempo, Gartner predice que más del 40% de los proyectos de IA agéntica serán cancelados a finales de 2027. Esto, por costos crecientes, valor de negocio poco claro o controles de riesgo inadecuados. (https://www.gartner.com/en/articles/hype-cycle-for-agentic-ai).
Liderar hoy ya es suficientemente complejo. Los ejecutivos deben responder por resultados.También proteger la confianza de clientes y reguladores. Además, acelerar la innovación y, al mismo tiempo, cuidar a sus equipos frente a una transformación que no siempre es fácil de entender.
La llegada de los agentes de inteligencia artificial no elimina esa responsabilidad.La hace más visible. El reto no consiste en reemplazar personas ni en perseguir cada novedad tecnológica.
Consiste en aprender a dirigir una fuerza laboral híbrida. Escenario, donde humanos y agentes colaboran para tomar mejores decisiones. Esto, con mayor velocidad y sin perder el criterio del negocio.
La autonomía sin accountability no es innovación. Es más bien es un nuevo riesgo operativo.
Cada agente que participa en un proceso crítico necesita un responsable humano. Esto para que responda por el resultado. No para frenar la tecnología, sino que para asegurar que opere dentro de un marco confiable y útil.
En sectores como seguros, esta conversación deja de ser teórica.
Un agente que apoya la evaluación de un siniestro recomienda una cobertura o identifica una posible anomalía puede afectar a clientes y reservas. También puede afectar el cumplimiento y reputación.
Por eso, la pregunta no es simplemente “¿puede hacerlo la IA?”. Sino que “¿estamos preparados para responder por cómo lo hace?”.
En los próximos 24 meses, la diferencia no estará entre las empresas que tienen agentes y las que no. Estará entre quienes los prueban sin dirección y quienes los gobiernan para escalar con confianza. El desafío para cada líder es directo: no esperar que un agente llegue a una decisión crítica para definir los límites.
La confianza no se recupera con una disculpa después del error, se construye antes en el diseño del proceso. Cuando un cliente reclama, cuando un regulador pregunta o cuando un auditor revisa, la organización debe poder explicar no solo qué decidió el agente, sino por qué, con qué datos y bajo qué supervisión. La trazabilidad deja de ser un requisito técnico y se convierte en un activo de reputación. En un sector donde la promesa es proteger al cliente en su peor momento, delegar sin gobierno no es eficiencia, es exponer la marca.
El líder que entiende esto no pregunta si la IA reemplazará a su equipo, sino cómo su equipo, potenciado por agentes, tomará mejores decisiones que la competencia. Esa es la verdadera ventaja, no la tecnología en sí, sino que la disciplina para dirigirla con propósito.
La clave hoy es decidir qué se puede delegar, qué debe permanecer bajo juicio humano y qué modelo de gobierno permitirá a la organización avanzar con velocidad, control y convicción.




