El ánimo de los chilenos registra su peor nivel desde 2024, con un 62% de sentimientos negativos. El cansancio es la emoción predominante, según el Estudio 5C de Cadem agosto 2026. Juan Raúl Bravo, kinesiólogo de Kinegun, explica por qué “relajarse” no es sinónimo de tirarse en el sillón a ver el celular. Además, entrega una guía de bolsillo para lograrlo de verdad.
Cada 15 de agosto se conmemora el Día Mundial de la Relajación. La fecha invita a detenerse y reflexionar sobre un hábito que, aunque parece simple, cada vez cuesta más poner en práctica. En Chile, el estrés se ha convertido en parte de la rutina diaria.
Así lo confirma el más reciente Estudio 5C de Cadem. Los sentimientos negativos alcanzan un 62%, el nivel más alto desde 2024. Mientras, los positivos caen a un 35%. El cansancio se posiciona como la emoción predominante entre los chilenos, con un 30% de las menciones.
Además, el nivel de estrés (37%) supera por tres puntos al de felicidad (34%). Según los especialistas, este escenario refleja una realidad cada vez más común. En Chile se está acumulando más tensión de la que realmente se logra liberar.
Para Juan Raúl Bravo, kinesiólogo de Kinegun.com, gran parte del problema radica en que hemos normalizado una idea equivocada. “Casi nadie sabe relajarse de verdad, y no es su culpa: nos enseñaron a descansar mal. Tirarse al sillón con el celular no es relajación, es cambiar de postura mientras el sistema nervioso sigue en alerta”, explica.
El especialista agrega: “Para que el cuerpo realmente descanse, tiene que disminuir la frecuencia cardíaca, soltar la musculatura y salir del modo alerta. Si eso no ocurre, puedes pasar una hora ‘descansando’ y seguir tan tenso como cuando empezaste”, sostiene.
Bravo también advierte que relajarse no es lo mismo que meditar. Mientras la relajación busca liberar la tensión acumulada en el cuerpo, la meditación requiere mantener la atención enfocada en un punto específico.
Además, enfatiza que el organismo suele advertir cuándo necesita una pausa. Esto ocurre a través de señales físicas como dolor de cuello, mandíbula apretada o dolores de cabeza frecuentes.
En ese sentido, el kinesiólogo dio a conocer cinco consejos. Toma nota:
Vuelve al presente usando tus sentidos
Cuando la ansiedad toma protagonismo, una técnica sencilla puede ayudar a recuperar el control. El método “puesta a tierra 5-4-3-2-1” consiste en identificar cinco cosas que puedes ver. Luego, cuatro que puedes sentir y tres sonidos que puedes escuchar.
Después, se deben identificar dos olores presentes en el ambiente. Finalmente, se reconoce un sabor que percibas en ese momento.
“Es una forma muy efectiva de sacar al cerebro del modo ansioso y traerlo nuevamente al presente”, explica el experto.
Complementar este ejercicio con Zleep, el dispositivo de electroestimulación transcraneal, puede potenciar el efecto relajante. Mientras el cerebro está en modo alerta (ondas Beta), Zleep ayuda a favorecer la transición hacia un estado de mayor calma (ondas Alpha).
Celular lejos de tu cama
Aunque suele responsabilizarse la tecnología por los problemas para descansar, el kinesiólogo asegura que el verdadero inconveniente es mantener el teléfono junto a la cama.
“La pantalla en el velador hace que el cerebro asocie ese espacio con estimulación y no con descanso. No hace falta hacer un detox digital completo; basta con dejar el teléfono fuera de la habitación media hora antes de acostarse”, señala.
En ese proceso también pueden sumar alternativas naturales pensadas para acompañar la transición al sueño. Entre ellas están las gomitas DOTS Zleep, formuladas con triptófano, magnesio, zinc y vitamina B6. Estos ingredientes favorecen la relajación previa al sueño.
Respira de forma consciente
Una de las herramientas más simples y efectivas es controlar la respiración. “Puede sonar como un ejercicio cualquiera, pero es fisiología pura. Cuando la exhalación dura más que la inhalación, el cuerpo interpreta que está en un entorno seguro y comienza a bajar naturalmente las revoluciones”, explica.
Con tres o cuatro repeticiones suele ser suficiente para reducir el pulso.
La musculatura también necesita relajarse
Horas sentado frente al computador, entrenamientos intensos o la tensión cotidiana afectan espalda, hombros y piernas. Por eso, el especialista recomienda complementar las pausas activas con herramientas de recuperación física.
Entre ellas menciona la presoterapia de Therapress para piernas cansadas. También el masajeador de cuello Kineck Go para la tensión cervical y pistolas de masaje como Kinegun Pro.
Estas herramientas ayudan a disminuir la tensión muscular y acelerar la recuperación. Esto permite evitar esperar que las molestias desaparezcan por sí solas.
El rostro también acumula estrés
La mandíbula apretada, el ceño fruncido o la sensación de rigidez facial son algunas formas en que el cuerpo refleja el estrés cotidiano.
Por ello, Bravo aconseja incorporar un breve ritual de cuidado al finalizar el día. Puede ser con un masaje facial de pocos minutos o con dispositivos como Reset Glasses, un masajeador de ojos con calor, vibración y Bluetooth.
“Un masaje de pocos minutos puede transformarse en una señal física para que el cuerpo entienda que es momento de bajar la guardia”, comenta.
Para el kinesiólogo, aprender a relajarse requiere la misma constancia que cualquier otro hábito saludable. “La relajación no es un evento, sino una práctica que se entrena todos los días. La buena noticia es que el cuerpo aprende rápido cuando recibe las señales correctas”, concluye.