Preservativos no son talla única: tips para elegir el tamaño correcto
Elegir un tamaño inadecuado puede hacer que el preservativo se deslice, se rompa o resulte incómodo.
Especialista entrega recomendaciones para escogerlo y derriba algunos de los mitos que todavía circulan sobre su uso.
Hablar de preservativos sigue siendo incómodo para muchas personas. Y cuando un tema se conversa poco, los mitos encuentran espacio para instalarse.
Uno de los más comunes es pensar que todos los preservativos tienen prácticamente el mismo tamaño. No es así. Existen distintas tallas y formas, y escoger una que no se ajuste adecuadamente puede afectar tanto la comodidad como la protección.
“Si el preservativo es muy grande, puede deslizarse durante la relación sexual. Si es demasiado pequeño, puede generar molestias e incluso romperse. En ambos casos se termina comprometiendo la protección frente a embarazos no planificados y las infecciones de transmisión sexual”, explica Victoria Cancino, matrona de DKT South America.
La elección, por lo tanto, no debería hacerse solamente por la marca o el precio. Algunas presentaciones indican directamente sus medidas en milímetros, mientras que otras utilizan nombres comerciales para diferenciar sus tamaños.
La recomendación es revisar la tabla de tallas de cada producto y, si existe duda, probar distintas alternativas. El material, el grosor y la forma también pueden cambiar la experiencia de uso.
“Decir solamente ‘usa preservativo’ ya no es suficiente. También necesitamos enseñar cómo elegirlo, cómo colocarlo correctamente, revisar su fecha de vencimiento y entender que no todos los modelos se ajustan de la misma manera”, plantea Cancino.
Tres cosas que conviene mirar
Revisar la talla. La medida indicada en el envase permite saber si el producto corresponde a un ajuste más estrecho, estándar o amplio.
Probar distintas opciones. Dos preservativos de la misma talla pueden sentirse diferentes dependiendo del material, grosor o diseño. Que uno diga XL, por ejemplo, no significa que todos los XL tengan exactamente las mismas dimensiones.
Mirar el envase. Además de la talla, es importante revisar la fecha de vencimiento y las instrucciones de uso.
La especialista también apunta a otros mitos que siguen apareciendo en torno al preservativo, como la idea de que reduce necesariamente la sensibilidad o que deja de ser necesario cuando existe confianza dentro de una pareja.
El punto, sostiene, es que la educación sexual no debería quedarse en una recomendación general. También debe entregar información práctica para que las personas sepan elegir y utilizar correctamente los métodos de protección.
“Mientras más información concreta tengamos, menos espacio queda para los mitos. Hablar de talla, uso correcto y alternativas disponibles también es parte del autocuidado”, concluye Cancino.




