La inteligencia artificial puede convertirse en una aliada para practicar inglés, ganar confianza y detectar errores. Pero no reemplaza el acompañamiento de un profesor. Bajo este escenario, especialistas entregan cinco claves para aprovechar estas herramientas y ampliar las oportunidades de práctica. Utilizando la tecnología como un complemento para avanzar de manera más efectiva en el aprendizaje del idioma.
La inteligencia artificial ya forma parte de la vida cotidiana y el aprendizaje de idiomas no es la excepción. Desde aplicaciones que permiten conversar con asistentes virtuales hasta herramientas capaces de corregir textos. Generar ejercicios y adaptar contenidos al nivel de cada persona, las posibilidades para practicar inglés se multiplicaron.
Pedirle a una herramienta que traduzca una frase o redacte un correo puede resolver una necesidad puntual. Pero no necesariamente contribuye a desarrollar las habilidades necesarias para comunicarse de manera autónoma.
La clave, entonces, está en cambiar la lógica. En vez de pedirle a la IA que haga el trabajo. Utilizarla para practicar aquello que se necesita aprender. Estos son cinco hacks para hacerlo:
1. Simular conversaciones de la vida real. Una de las posibilidades más útiles es pedirle a la IA que actúe como interlocutor y recree situaciones concretas. Una entrevista laboral, una reunión de trabajo, pedir comida en un restaurante. Viajar al extranjero o simplemente conversar sobre un tema cotidiano.
“Existe la inquietud de si la IA podría sustituir a los instructores. Pero en realidad funciona como un aliado estratégico. La tecnología amplía el tiempo de práctica y genera más oportunidades para que los estudiantes se enfrenten a conversaciones naturales. Mientras que el instructor sigue siendo clave para guiar, motivar y acompañar el proceso”. Explica Martín del Campo.
Uno de los principales aportes de los avatares con inteligencia artificial es su capacidad de recrear escenarios cotidianos, sociales o de negocios. Acercando la experiencia de aprendizaje a contextos reales. A esto se suma un elemento clave. La diversidad de acentos.
“Los avatares nos ayudan a tener una práctica del idioma muy cercana a la realidad, ya que simulan conversaciones en diferentes temas. Además, en Berlitz es posible seleccionar el acento en inglés de distintas nacionalidades -americano, británico, australiano, entre otros-. Lo que sensibiliza a los alumnos a escuchar el inglés que se habla en el mundo real”. Explica Martín del Campo.
Aunque estas herramientas permiten ampliar considerablemente las oportunidades de práctica. El desafío está en no confundir disponibilidad tecnológica con aprendizaje autónomo.
La IA puede entregar respuestas y generar ejercicios en segundos, pero un instructor puede interpretar los errores dentro de un contexto. Detectar dificultades que el estudiante quizás no reconoce y adaptar la estrategia de enseñanza.
De esta forma, la combinación entre clases en vivo, autoaprendizaje y práctica con avatares permite adaptar el proceso educativo a las necesidades reales de cada estudiante, sin perder calidad ni profundidad pedagógica.
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