Celebrar y reciclar: por qué la lata de aluminio es una aliada del 18

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Liviana, de rápido enfriamiento y reciclable, la lata de aluminio reúne atributos especialmente valorados durante celebraciones y actividades al aire libre. Ball hace un llamado a disfrutar estas Fiestas Patrias incorporando un gesto simple después de cada brindis: separar y reciclar las latas consumidas.

Septiembre transforma las ciudades y hogares de Chile. Asados, fondas, reuniones familiares, paseos y celebraciones al aire libre. Vuelven a reunir a miles de personas en torno a la gastronomía y las tradiciones del país.

Y junto con empanadas, anticuchos y cueca. Aumenta también el consumo de todo tipo de bebidas.

Antes incluso del primer brindis, la elección del envase ya forma parte de la experiencia de consumo.

La lata de aluminio reúne atributos especialmente valorados para las celebraciones de Fiestas Patrias. Es liviana, resistente, se enfría rápidamente, protege el contenido y resulta fácil de transportar.

A estas características se suma otra ventaja importante después del consumo. El aluminio puede reciclarse muchas veces. Contribuyendo a la circularidad cuando la lata es correctamente separada y reciclada.

En ese escenario, Ball Corporation, líder mundial en soluciones sostenibles de envases de aluminio. Destaca que el envase puede parecer una elección menor. Pero sus características hacen una diferencia tanto durante la celebración como después de ella.

Además, la lata permite envasar una amplia variedad de bebidas. Como cervezas, bebidas sin alcohol, aguas, vinos, té y bebidas listas para tomar. En diferentes tamaños y formatos que se adaptan a distintas ocasiones de consumo.

La lata de aluminio combina cualidades que la convierten en un formato especialmente versátil. Para encuentros en casa, parques, terrazas, fondas y actividades al aire libre.

Su sellado permite proteger el contenido de factores externos como la luz y el oxígeno. Ayudando a conservar las características de la bebida hasta el momento de abrirla.

Además, su bajo peso facilita el transporte y su superficie ofrece a las marcas amplias posibilidades de diseño y personalización.

Sin embargo, uno de sus principales atributos comienza precisamente cuando la celebración termina.

El aluminio puede reciclarse muchas veces sin perder sus propiedades esenciales. Además, reciclar aluminio utiliza alrededor de un 95% menos de energía que producir aluminio primario. Lo que transforma la recuperación del material en una pieza relevante de la economía circular.

A nivel global, las latas de aluminio se encuentran entre los envases de bebidas con mejores condiciones para la circularidad.

En 2025, los envases de bebidas producidos por Ball alcanzaron, en promedio global. Un 74% de contenido reciclado. Mientras la compañía continúa trabajando junto a distintos actores de la cadena de valor para aumentar la recuperación y reutilización del aluminio.

Pero para que ese potencial se concrete hay un paso que depende directamente de los consumidores. Que la lata no termine en los residuos comunes, sino que sea separada para su reciclaje.

Fiestas Patrias es uno de esos momentos en que compartimos mucho más. Nos reunimos y consumimos fuera del hogar. La lata se adapta muy bien a esas ocasiones por su conveniencia. Pero existe además una oportunidad de generar un impacto positivo muy concreto. Después de disfrutar la bebida, separar la lata y entregarla al reciclaje. El aluminio conserva su valor como material y queremos que cada vez más latas puedan volver a formar parte de este círculo”. Señala Gabriel Tribucio, Director Comercial de Ball para Sudamérica.

Para Ball, el desafío está en avanzar desde la idea de un envase que puede reciclarse hacia una circularidad real. En la que las latas efectivamente sean recolectadas, recuperadas y transformadas nuevamente en materia prima.

Por eso, durante celebraciones masivas como Fiestas Patrias, pequeños hábitos pueden marcar una diferencia. Disponer de una bolsa o recipiente separado para las latas. Evitar mezclarlas con residuos orgánicos y llevarlas posteriormente a un punto limpio. A un sistema de recolección o entregarlas a recicladores de base.

La invitación para este 18 es simple: disfrutar, compartir y, cuando la celebración termine, asegurarse de que la lata pueda comenzar una nueva vuelta.

Porque una lata vacía no tiene por qué ser el final de una celebración: puede ser el comienzo de una nueva lata.