Servidores, infraestructura local, mantenciones, actualizaciones, respaldos y horas de profesionales. Son parte del costo total de administrar un sistema de adquisición y gestión de datos ambientales.
Hoy, las soluciones cloud permiten avanzar hacia modelos más centralizados. Además de más escalables y con menor dependencia de infraestructura propia.
Cuando una empresa evalúa implementar un sistema de adquisición y gestión de datos ambientales (DAHS), una de las primeras preguntas suele ser cuánto cuesta el software.
Para que un sistema tradicional opere de manera continua, también es necesario considerar servidores e infraestructura. También mantenciones, actualizaciones, respaldos, soporte técnico. Esto, sin contar las horas de profesionales destinadas a su administración.
Ese conjunto de costos puede pasar inadvertido al momento de evaluar una solución. Pero adquiere relevancia durante la operación.
“Cuando hablamos del costo de un DAHS, no debiéramos mirar solamente cuánto cuesta adquirir la plataforma. También hay que considerar cuánto cuesta mantener toda la estructura necesaria para que funcione correctamente durante el tiempo”. Explicó David Segura, gerente de TI de AyT, empresa especializada en servicios de medición ambiental.
El desafío adquiere una dimensión mayor cuando se trata de sistemas CEMS. Son utilizados para el monitoreo continuo de emisiones. En donde la disponibilidad y confiabilidad de los datos son críticas.
En el actual escenario de fiscalización ambiental, la información debe mantenerse disponible y ser transmitida de manera continua a los servidores de la autoridad. Por lo que una interrupción o pérdida de datos puede tener consecuencias que van más allá de un problema tecnológico.
Durante años, los sistemas DAHS se han apoyado en computadores industriales o servidores instalados localmente. Este modelo permitió avanzar en el monitoreo en línea y la generación de reportes. Pero también implica mantener infraestructura en cada instalación y enfrentar desafíos asociados a fallas de hardware. Pero también en actualizaciones de sistemas operativos, conectividad y escalabilidad.
A esto se suma una realidad frecuente en grandes operaciones industriales. Cuando una empresa cuenta con múltiples fuentes, instalaciones o establecimientos, la información suele quedar distribuida en distintos sistemas. Esto aumenta la complejidad de su administración y dificultando tener una visión consolidada de la operación.
Frente a este escenario, AyT desarrolló StackPRO. Es una plataforma SaaS nativa en la nube que busca llevar los DAHS hacia un modelo de operación más centralizado. La solución permite integrar los CEMS de diferentes fuentes de una organización. Además de procesar la información en la nube y centralizar funciones como visualización, analítica, trazabilidad y reportabilidad en un único entorno.
“La evolución hacia la nube no se trata simplemente de cambiar dónde está alojado un software. Se trata de reducir la infraestructura que debe administrar directamente la empresa y, al mismo tiempo, contar con una plataforma que pueda crecer junto con sus necesidades de monitoreo”, agrega el ejecutivo de AyT.
Uno de los principales cambios en la gestión de emisiones es entender que el dato ambiental dejó de ser solamente un registro que debe almacenarse. En un entorno de mayores exigencias regulatorias, la información debe ser continua y trazable. Pero además validable y estar siempre disponible. Esto, para respaldar procesos de cumplimiento, auditoría y toma de decisiones.
En ese contexto, StackPRO incorpora herramientas de validación operacional que permiten interpretar estados de los analizadores. Además de identificar ciclos de calibración, mantenciones o fallas que afecten la calidad del dato. Esto facilita el análisis posterior por parte de los especialistas.
Asimismo, los cambios realizados sobre la información quedan registrados. Lo que permite reconstruir la historia de los datos y respaldar los procesos de auditoría. Ello fortalece la trazabilidad.
La plataforma también incorpora funcionalidades orientadas al cumplimiento regulatorio, incluyendo la transmisión de datos, automatización de procesos de reportabilidad, trazabilidad de modificaciones y herramientas diseñadas para facilitar la gestión de sistemas CEMS bajo los requisitos normativos vigentes.
Otro aspecto relevante es la reducción de actividades manuales. La automatización de procesos de validación, consolidación de información y generación de reportes contribuye a disminuir retrabajos y horas operativas asociadas a la preparación de información para revisiones internas, auditorías y reportes regulatorios.
La plataforma contempla una arquitectura que combina adquisición y control en terreno con procesamiento centralizado en la nube. Ante una pérdida temporal de conectividad, los datos pueden ser almacenados localmente para posteriormente sincronizarse una vez restablecida la comunicación, mientras que la información es transmitida mediante canales seguros hacia la plataforma.
Esto permite cambiar la pregunta que las empresas deberían hacerse al momento de evaluar un DAHS, la que va más allá de cuánto cuesta implementarlo, más bien, cuánto cuesta mantenerlo funcionando durante toda su vida útil.
“Cuando incorporamos infraestructura, soporte, actualizaciones, administración y horas profesionales al análisis, aparece el verdadero costo de propiedad de un DAHS. La nube permite abordar parte de ese desafío y hacer que la gestión de datos ambientales sea más escalable y menos dependiente de infraestructura local”, destaca el especialista.
La centralización también permite que los equipos ambientales puedan acceder a la información desde distintos puntos y gestionar múltiples fuentes, plantas o establecimientos desde un mismo entorno. En paralelo, contar con una arquitectura cloud como las de StackPro permite preparar a las organizaciones para incorporar nuevas capacidades de analítica avanzada e integración con sistemas corporativos, ampliando el valor que puede obtenerse de los datos ambientales.
La evolución de los DAHS comienza a desplazarse desde el precio de una licencia o de una implementación hacia una mirada más amplia, el costo total de administrar, mantener, asegurar y escalar la información que sustenta el monitoreo de emisiones de una operación industrial.
Para AyT, esta evolución representa el paso desde un DAHS enfocado únicamente en la adquisición de señales hacia una plataforma integral de gestión de información ambiental, esa es precisamente la transición que representa StackPRO. En este modelo, la continuidad operacional, la trazabilidad de los datos, el cumplimiento regulatorio, la disponibilidad de información y la capacidad de escalar la gestión ambiental se transforman en elementos centrales para las organizaciones que deben operar bajo crecientes exigencias de monitoreo y fiscalización.
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