Santiago de Chile, 14 de septiembre de 2026 – El blowout, con volumen, movimiento y ese acabado de “recién salida de la peluquería”, se ha convertido en uno de los estilos más buscados para el día a día. Conseguirlo en casa suele implicar recurrir al secador, los cepillos térmicos o los onduladores. Herramientas que permiten transformar el cabello en pocos minutos y mantener un look pulido por más tiempo.
Sin embargo, cuando el styling con calor se vuelve parte habitual de la rutina, también surge una pregunta: ¿cómo mantener ese acabado de peluquería sin descuidar la salud del cabello?
“El problema no necesariamente está en utilizar herramientas de calor, sino en cómo las incorporamos a nuestra rutina. La temperatura, la frecuencia y la preparación previa del cabello pueden hacer una gran diferencia”, explica Víctor Lagos, educador y estilista de Pichara.
Desde Pichara, que lleva 60 años siendo parte de la industria de la belleza en Chile, comparten cinco recomendaciones para seguir utilizando estas herramientas sin dejar de lado el cuidado capilar.
Así como protegemos la piel antes de exponernos al sol, el cabello necesita protección antes de recibir altas temperaturas. Incorporar un protector térmico antes del secador, la plancha o el ondulador ayuda a disminuir el impacto directo del calor sobre la fibra capilar.
La forma de aplicación también es importante. Incluso cuando el producto viene en formato spray, lo recomendable es aplicarlo primero en las manos y no directamente sobre el cabello. Una vez en las manos, se activa y se distribuye principalmente de medios a puntas, procurando repartirlo de manera uniforme.
Con el producto que quede en las manos, se puede pasar suavemente por la zona superior y el cuero cabelludo. La idea es utilizar solo el excedente en esta área, para evitar aplicar demasiado producto cerca de la raíz y que el cabello quede pesado.
Uno de los errores más frecuentes es llevar la herramienta inmediatamente a su temperatura máxima. Sin embargo, no todos los cabellos necesitan el mismo nivel de calor.
Los cabellos finos, sensibilizados, decolorados o dañados suelen requerir temperaturas más bajas, mientras que aquellos más gruesos pueden necesitar un poco más. Encontrar el nivel adecuado permite conseguir el resultado buscado sin exponer innecesariamente el cabello a temperaturas mayores.
Cuando una sección no queda como esperábamos, la reacción natural suele ser volver a pasar la plancha varias veces. Sin embargo, repetir constantemente el calor sobre una misma zona aumenta la exposición de la fibra capilar.
Trabajar con mechones pequeños, desenredados y bien separados puede ayudar a conseguir un resultado más uniforme y disminuir la cantidad de pasadas necesarias.
Si las herramientas térmicas forman parte habitual de la rutina, la hidratación y nutrición del cabello también deberían hacerlo. Mascarillas, acondicionadores y tratamientos específicos pueden ayudar a mantenerlo suave, manejable y con una apariencia saludable.
“Cuando existe un uso frecuente de calor, es importante mirar la rutina completa. No sirve preocuparse solamente de la temperatura de la plancha si después no le estamos entregando al cabello el cuidado que necesita”, agrega Víctor Lagos, educador y estilista de Pichara.
No todos los días necesitan terminar con un peinado realizado con herramientas de calor. Alternar jornadas de styling térmico con peinados sin calor. Dejar secar parcialmente el cabello al aire o mantener su textura natural permite disminuir la exposición acumulada.
Más que abandonar la plancha, el secador o el ondulador, la clave está en aprender a utilizarlos de mejor manera. Cuando el calor ya forma parte de la rutina, pequeños cambios —desde ajustar la temperatura hasta incorporar protección e hidratación— pueden marcar una gran diferencia en cómo se ve y se siente el cabello.
Para quienes utilizan herramientas de calor con frecuencia. También es importante elegir productos que respondan a las necesidades del cabello. Y entreguen protección frente a las altas temperaturas. Entre las alternativas disponibles en Pichara se encuentra Melu de Davines, una línea que cuenta con productos diseñados para proteger el cabello frente al calor de herramientas de styling, con protección de hasta 230 °C. Otra alternativa es Affixx de Elgon, que ofrece protección térmica de hasta 220 °C.
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