Un perro lleva años comiendo el mismo alimento sin ningún problema. De pronto, comienza a rascarse con frecuencia, lamerse las patas, presentar molestias en sus oídos o episodios digestivos.
Para muchos tutores, la primera reacción es descartar la comida.
“Si siempre la ha comido, no puede ser eso”. Sin embargo, desde el punto de vista veterinario, no necesariamente es así.
Las reacciones adversas a los alimentos comprenden distintos cuadros y no todas corresponden a una alergia propiamente tal. Una alergia implica una respuesta del sistema inmunitario, mientras que una intolerancia puede generar signos clínicos por mecanismos diferentes. En ambos casos, determinar el origen requiere una evaluación veterinaria.
“Un perro puede haber estado expuesto durante mucho tiempo a determinados componentes de su alimentación antes de desarrollar una reacción. El hecho de que haya consumido el mismo alimento durante años sin problemas no permite descartar que posteriormente aparezca una sensibilidad o una alergia”. Explicó Diego Rugeles, médico veterinario, especialista en nutrición animal y cofundador de POEMA.
La evidencia veterinaria internacional muestra que no existe una edad única para la aparición de una alergia alimentaria. El Manual Veterinario Merck señala que, aunque suele manifestarse durante los primeros años de vida adulta, en perros se han reportado casos con inicio desde antes de los seis meses hasta los 13 años.
Las alergias alimentarias verdaderas son menos frecuentes de lo que muchas veces se piensa. Una revisión de 28 estudios científicos recogida por el Manual Veterinario Merck encontró alergia alimentaria en alrededor del 1% al 2% de los perros que recibían algún tipo de atención veterinaria. Sin embargo, entre los perros que consultaban específicamente por prurito o picazón, la proporción reportada fluctuó entre 9% y 40%, dependiendo de la población estudiada.
Esto hace especialmente importante no autodiagnosticar al animal.
“Picazón no es sinónimo de alergia alimentaria. Hay muchas otras causas posibles. Desde parásitos y alergias ambientales hasta infecciones dermatológicas. Lo importante es observar cuándo apareció el problema, si es persistente, dónde se manifiesta y si viene acompañado de síntomas digestivos”, señala Rugeles.
Entre los signos descritos en perros con reacciones adversas a los alimentos se encuentran la picazón persistente y alteraciones de la piel. También otitis recurrentes y problemas gastrointestinales como vómitos o diarrea. Las patas y las orejas pueden encontrarse entre las zonas afectadas.
Las alergias alimentarias se producen cuando el sistema inmunitario reacciona frente a componentes de la dieta que normalmente deberían ser tolerados. Un mismo animal puede, además, presentar hipersensibilidad a más de una fuente alimentaria.
Por eso, haber consumido durante años un determinado ingrediente sin manifestaciones evidentes no basta para descartarlo cuando posteriormente aparecen síntomas compatibles.
“Una de las ideas que más cuesta explicar es que estas reacciones no necesariamente están presentes desde cachorro. La respuesta del organismo puede cambiar a lo largo de la vida. Por eso es importante evaluar al perro que tenemos hoy y no solamente pensar en lo que históricamente ha podido comer sin problemas”, explica Rugeles.
Las proteínas adquieren especial relevancia al investigar una posible alergia alimentaria. De acuerdo con la literatura veterinaria internacional, entre las fuentes reportadas con mayor frecuencia en perros aparecen la carne de vacuno, los lácteos y el pollo, lo que coincide en buena medida con ingredientes ampliamente utilizados en su alimentación.[1] Esto no significa que estos alimentos sean perjudiciales para los perros en general: la reacción depende de cada animal.
El tema adquiere especial relevancia considerando la cantidad de animales que viven actualmente junto a las familias chilenas.
Datos difundidos en agosto de 2026 por la Escuela de Medicina Veterinaria de la Pontificia Universidad Católica de Chile son claro. En el país se estiman cerca de 10 millones de perros y gatos con tutor. La cifra se basa en el estudio nacional UC-PTRAC de 2024. Fue elaborado a partir de una encuesta nacional realizada en 2021.
Ese estudio estimó entre 6,6 y 7,3 millones de perros con tutor y entre 2,9 y 3,4 millones de gatos.[2]
Para Rugeles, una mayor preocupación por la salud de los animales hace necesario aprender a reconocer ciertas señales que pueden estar indicando un problema.
“Un perro que se lame constantemente las patas, que tiene otitis. Que vuelven una y otra vez o que presenta alteraciones digestivas recurrentes está entregando información. No significa automáticamente que el alimento sea el responsable. Son señales que vale la pena investigar con el médico veterinario”, sostiene.
Cuando existe sospecha de una alergia alimentaria, el diagnóstico no se establece simplemente observando los síntomas. Las guías de la American Animal Hospital Association (AAHA) indican que no existen antecedentes clínicos o hallazgos físicos capaces por sí solos de diferenciar una alergia alimentaria de otras enfermedades alérgicas de la piel.[3]
Por ello, una de las principales herramientas diagnósticas es realizar una dieta de eliminación controlada y posteriormente una provocación o desafío alimentario que permita comprobar si los síntomas reaparecen al reintroducir el alimento anterior. Las guías AAHA establecen que estas pruebas pueden extenderse entre 4 y 12 semanas, dependiendo del caso.
Cuando se realiza una dieta de eliminación, el médico veterinario puede indicar una fuente de proteína que el animal no haya consumido anteriormente. O bien, una dieta formulada con proteína hidrolizada. La hidrólisis permite dividir las proteínas en fragmentos más pequeños. Es una estrategia utilizada en determinadas dietas destinadas al manejo nutricional de animales con sospecha de reacciones adversas al alimento.
“Lo más importante es no comenzar a eliminar ingredientes al azar. Tampoco cambiar reiteradamente de alimento. Esto, porque eso puede terminar haciendo más difícil identificar qué está ocurriendo. Si los síntomas son persistentes o se repiten, lo recomendable es consultar. Descartar otras causas y, si corresponde, realizar una prueba alimentaria correctamente controlada”, concluye Rugeles.
Durante este periodo, parques, jardines, calles y paisajes se llenan de color, movimiento y nuevas…
La incorporación de inteligencia artificial (IA), Building Information Modeling (BIM), análisis de datos, Internet de…
Los datos de La Barra muestran que los analcoholes lideraron las compras dieciocheras con un…
La aerolínea dominicana proyecta transportar más de 2 millones de pasajeros en 2026 y superar…
Carozzi aplicará la tecnología de Botanitec en 500 hectáreas de tomate industrial durante la temporada…
Tras varios días de celebraciones, cambios en los horarios y comidas fuera de la rutina…