José Luis Fernández, Senior Technology Manager de Kingston para América Latina. Aborda el escenario actual las distintas dimensiones respecto del hardware.
El sector tecnológico atraviesa una situación de baja disponibilidad y aumento de precios impulsada, principalmente. Por la enorme demanda generada por la inteligencia artificial.
Los grandes centros de datos destinados a IA consumen volúmenes gigantescos de memoria y almacenamiento. Lo que ha reducido considerablemente la disponibilidad para el resto de la industria.
La flexibilidad, aseguran, se ha convertido en un factor determinante para concretar proyectos tecnológicos y sostener el crecimiento de las organizaciones.
Un ejemplo concreto puede observarse en la compra corporativa de notebooks.
Si una empresa necesita adquirir cien equipos con una configuración estándar de 32GB de memoria y un SSD de 1TB. Solicitar una especificación a medida directamente al fabricante puede implicar meses de demora.
En cambio, adquirir los equipos con la configuración base disponible. Por ejemplo, con 16GB de memoria. Y luego ampliarlos mediante soluciones de Kingston permite acelerar significativamente la entrega y, en muchos casos, obtener ahorros económicos relevantes.
La misma lógica aplica al almacenamiento y a la configuración de servidores. En muchos casos, la inclusión de determinados componentes específicos puede extender los tiempos de entrega varios meses.
Algo similar ocurre con la memoria para servidores. Actualmente, los módulos de 64GB se encuentran entre los componentes más escasos del mercado.
Sin embargo, dependiendo de la capacidad total requerida, reconfigurar la solución utilizando módulos de 32GB. Puede reducir los tiempos de entrega de meses a semanas, o incluso a días. Por ende, la capacidad de adaptar las configuraciones a la disponibilidad real del mercado se vuelve una herramienta fundamental para ganar eficiencia.
En un escenario de bajo stock y cambios constantes en la disponibilidad de componentes. Repensar las configuraciones tradicionales y apoyarse en socios estratégicos se ha convertido en una ventaja competitiva indispensable.
Otro ejemplo de cómo este escenario está modificando el ecosistema empresarial lo marca el crecimiento de soluciones NAS. De la mano de marcas como QNAP y otras. Para aquellas empresas que buscan superar los esquemas tradicionales de almacenamiento y respaldo de información.
Desde pequeñas organizaciones hasta grandes compañías, estas plataformas permiten centralizar datos. Compartir recursos y sumar nuevas capacidades. Como sistemas de videovigilancia, bases de datos y entornos de virtualización.
La incorporación de unidades SSD Enterprise de Kingston en este entorno resulta clave para maximizar el potencial de estas soluciones.
El almacenamiento de estado sólido incrementa significativamente la velocidad de acceso a la información. Posibilita atender un mayor número de usuarios y habilita aplicaciones que demandan altos niveles de procesamiento y disponibilidad.
Gracias a esta combinación, las empresas pueden evolucionar desde sistemas básicos de almacenamiento compartido hacia infraestructuras mucho más robustas y versátiles.
En un contexto de baja disponibilidad global de componentes y el crecimiento acelerado de la inteligencia artificial. Kingston reafirma su oferta de soluciones integrales, flexibles y eficientes. Capaces de adaptarse a las nuevas condiciones de la industria sin resignar calidad, rendimiento ni confiabilidad.
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