El ataque aprovecha el sistema de actualización de las pantallas para instalar código malicioso de forma oculta, recopilar información técnica y realizar fraudes publicitarios.
La amenaza fue creada específicamente para pantallas de autos que funcionan con Android. Una vez logra entrar al dispositivo. Puede instalar otros programas maliciosos, mostrar anuncios sin autorización y generar fraude publicitario a gran escala.
Los investigadores de Kaspersky relacionan esta campaña con MoYu Group. Un grupo vinculado a BadBox, una conocida red de dispositivos Android infectados.
El riesgo no es menor. Muchas de las pantallas que vienen instaladas en los vehículos, o que se agregan después, funcionan prácticamente como una tableta Android.
Esto significa que también pueden ejecutar aplicaciones maliciosas diseñadas para ese sistema operativo. Además, aunque normalmente no almacenan grandes cantidades de información personal. Muchas permanecen conectadas a Internet, utilizan tarjetas SIM y acceden a redes WiFi para funciones como mapas, navegación y actualizaciones. Esa conectividad las está convirtiendo en un nuevo punto de entrada para los ciberdelincuentes.
El ataque aprovecha algo que cualquier conductor consideraría normal. Una actualización del sistema de la pantalla. Los ciberdelincuentes lograron manipular el mecanismo de actualización de varios modelos de pantallas Android del proveedor DoFun. Para instalar malware sin que el usuario tuviera que descargar nada ni notara algo extraño.
DoFun asegura que ya corrigió la vulnerabilidad después de ser alertado por Kaspersky. El punto de entrada fue TWCore, una aplicación legítima que viene en estos dispositivos y se encarga, entre otras funciones, de gestionar sus actualizaciones.
Los atacantes manipularon ese canal para instalar de forma oculta un programa llamado JarService. Que podía funcionar en segundo plano sin mostrar ventanas, alertas ni señales visibles para el conductor.
Una vez instalado, el malware podía recibir nueve tipos de instrucciones, entre ellas mostrar anuncios no deseados. Generar fraude publicitario y descargar otros componentes maliciosos.
También recopilaba información técnica del dispositivo, como el modelo de la pantalla, su resolución, la red WiFi a la que estaba conectada y su dirección física.
El principal riesgo es que, una vez comprometida, la pantalla deja de ser un dispositivo bajo el control exclusivo del conductor.
Los atacantes pueden ejecutar acciones de forma remota y silenciosa, mientras el sistema continúa funcionando aparentemente con normalidad. Esto amplía la superficie de ataque de los vehículos. Y demuestra que sus sistemas multimedia también deben considerarse parte de la seguridad digital del automóvil.
Kaspersky encontró además vínculos entre la infraestructura utilizada en este ataque y BadBox. Una gran red de dispositivos Android infectados que ha sido utilizada para redirigir tráfico de Internet sin autorización y robar información.
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