Casi el 20% de Chile tiene 60 años o más: aumentan las ITS y especialistas llaman a derribar mitos sobre la sexualidad en personas mayores
Según el Censo 2024, más de 3,6 millones de personas en Chile tienen 60 años o más.
A este escenario se suma un aumento de las notificaciones de sífilis en este grupo etario. Entre 2021 y 2025, la tasa se duplicó en mujeres y los casos notificados en hombres también registraron un alza.
Especialistas advierten que la prevención y los controles de salud sexual deben mantenerse durante toda la vida.
Chile está envejeciendo y con ello también cambian las necesidades de salud de su población.
El estudio Envejecimiento y situación de las personas mayores en Chile según el Censo de Población y Vivienda 2024 es claro. Fue elaborado por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Los datos son claros. Indican que en el país residen 3.665.028 personas de 60 años o más, equivalentes al 19,8% de la población.
Sin embargo, existe un aspecto del envejecimiento que suele quedar fuera de la conversación pública. La sexualidad y la prevención de infecciones de transmisión sexual (ITS).
Las cifras muestran por qué es necesario ampliar esta mirada.
De acuerdo con datos del Ministerio de Salud, la tasa de notificación de sífilis en mujeres mayores de 60 años se duplicó entre 2021 y 2025. Pasó de 14,4 a 28,8 casos por cada 100 mil mujeres.
En los hombres del mismo grupo etario, los casos notificados aumentaron de 419 a 909 en ese período. Alcanzan una tasa de 50,8 por cada 100 mil hombres en 2025.
Estos datos reflejan un desafío de salud pública. Adquiere mayor relevancia en una sociedad donde las personas viven más años. Además pueden continuar desarrollando relaciones afectivas y sexuales durante distintas etapas de su vida.
“El principal mito es pensar que después de cierta edad ya no existe vida sexual. Las personas mayores siguen teniendo sexualidad. Pueden iniciar nuevas relaciones y buscar nuevas parejas. Lo que ocurre es que la forma de vivirla va cambiando con los años. Por ello es importante entender esos cambios sin asumir que el deseo o la intimidad simplemente desaparecen”, explica Victoria Cancino, matrona de DKT Chile.
Una sexualidad que cambia, pero no desaparece
Con el paso de los años, tanto hombres como mujeres pueden experimentar cambios físicos, hormonales y emocionales. Estos influyen en su vida sexual.
En las mujeres, la menopausia puede producir modificaciones en la lubricación vaginal. También en la comodidad durante las relaciones y la respuesta sexual. En los hombres, pueden presentarse cambios en la erección, la excitación y los tiempos de respuesta.
Sin embargo, estas transformaciones no significan necesariamente el fin de una vida sexual satisfactoria. La comunicación con la pareja, la adaptación a nuevas necesidades y la orientación profesional pueden contribuir a mantener el bienestar sexual.
“El cuerpo no es el mismo a los 60 que a los 20 años. Puede cambiar la lubricación y la excitación. O la duración de una erección. Eso no significa necesariamente que exista una disfunción. Es importante comprender que la sexualidad se va modificando durante toda la vida y que también podemos adaptarnos a esos cambios”, señala Cancino.
La especialista agrega. Las consultas por molestias durante las relaciones sexuales, resequedad vaginal o dificultades relacionadas con la respuesta sexual son situaciones que pueden abordarse. Esto, mediante una evaluación profesional. Sin asumir que forman parte de algo que simplemente debe aceptarse por la edad.
Nuevas parejas y prevención: un desafío después de los 60
Separaciones, viudez y nuevas relaciones de pareja también pueden formar parte de la vida de las personas mayores. En este contexto, la prevención de infecciones de transmisión sexual continúa siendo relevante.
Las cifras de sífilis permiten dimensionar esta necesidad. El aumento de notificaciones registrado entre 2021 y 2025 en hombres y mujeres mayores de 60 años refuerza la importancia de que las campañas de prevención, la educación sexual y el acceso a controles consideren también a este grupo de la población.
Aunque después de la menopausia confirmada el embarazo deja de ser una preocupación, el riesgo de adquirir infecciones de transmisión sexual permanece. Por ello, el uso de preservativo, los exámenes cuando corresponda y la comunicación sobre salud sexual con nuevas parejas siguen siendo medidas importantes.
“Cuando asumimos que una persona mayor ya no tiene vida sexual, dejamos de hablarle también de prevención. Hoy las personas pueden separarse a edades más avanzadas, formar nuevas parejas y continuar sexualmente activas. Por eso necesitamos hablar de sexualidad durante toda la vida, sin prejuicios y entendiendo que la prevención sigue siendo necesaria”, enfatiza Cancino.
Los controles de salud sexual no terminan con la edad
Otro desafío es evitar que los controles de salud sexual se asocien exclusivamente con la etapa reproductiva. La atención profesional también permite abordar molestias físicas, cambios hormonales, dificultades en las relaciones sexuales y dudas sobre prevención de ITS.
En las mujeres, la atención con matrona puede seguir siendo relevante después de la menopausia. En los hombres, la evaluación médica también permite consultar oportunamente por cambios en la función sexual y otros aspectos de su salud.
“Tenemos que entender que la matrona acompaña todo el ciclo sexual y reproductivo de la mujer. No solamente su etapa reproductiva. Más allá de la edad, si una persona mantiene una vida sexual activa o presenta alguna dificultad, es importante que pueda seguir consultando. También hablando de estos temas con un profesional”. Afirmó la matrona de DKT Chile.
Porque la salud sexual no tiene fecha de vencimiento y hablar de ella también es una forma de promover una mejor calidad de vida durante el envejecimiento.
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