
Desde su ingreso en octubre de 2023, Chile ha vivido tres temporadas de incendios que han afectado alrededor de 250 mil hectáreas. Con al menos 165 personas fallecidas, más de ocho mil viviendas afectadas y casi 35.000 damnificados. Considerando solo los principales siniestros. La ley que busca prevenir estas tragedias aún sigue en el Congreso.
En Chile, los incendios forestales dejaron de ser un riesgo estacional menor para convertirse en la principal emergencia ambiental y social del verano. A la luz de sus impactos, según destaca WWF Chile.
Sin embargo, a pesar de tratarse de un fenómeno recurrente y esperable para cada época estival. E incluso en un periodo más amplio. El país aún no cuenta con una regulación que vaya a la prevención de esta amenaza.
Este 3 de octubre se cumplen exactamente tres años desde que el Ejecutivo ingresó a la Cámara de Diputados el proyecto de Ley que Regula la Prevención de Incendios Forestales y Rurales (Boletín N° 16335-14).
Tres temporadas después, y pese a haber avanzado en ambas cámaras, la iniciativa continúa sin convertirse en ley. Actualmente se encuentra en Comisión Mixta, instancia que logró constituirse recién el 19 de agosto pasado. Cuatro meses después de quedar estancada. Y que hasta la fecha aún no da luces de que la ley se concrete.
Incluso se ha planteado la posibilidad de que el Ejecutivo pueda presentar un eventual veto frente a artículos ya acordados por los parlamentarios.
Mientras la tramitación se extiende. El país ha acumulado un historial de tragedias que no se pueden seguir enfrentando sin un marco legal más adecuado y efectivo.
UN BALANCE QUE EXIGE MEJORES HERRAMIENTAS
Con base en los datos oficiales de CONAF, se puede establecer que desde el 3 de octubre de 2023 hasta el cierre de septiembre de este año han ocurrido 17.464 incendios forestales y de interfaz que han afectado una superficie de 244.227 hectáreas.
Solo considerando los principales siniestros. En la temporada 2023-2024 el megaincendio en la Región de Valparaíso dejó 138 personas fallecidas. Estimándose más de cuatro mil viviendas destruidas y alrededor de 12 mil damnificados.
Para el periodo de incendios 2024-2025, se informaron seis víctimas fatales. Y en enero de este año, la catástrofe de Ñuble, Biobío y La Araucanía volvió a golpear con 21 fallecidos. Más de 330 lesionados, cerca de 22.000 damnificados y más de 4.100 viviendas afectadas.
Sumadas, estas tres temporadas han dejado, al menos, 165 personas fallecidas. Cerca de ocho mil viviendas destruidas y casi 35 mil damnificados.
“Los incendios forestales son la mayor emergencia que enfrenta Chile cada verano, y probablemente lo seguirán siendo. Pero la diferencia está en cómo nos preparamos y en las herramientas legales que tengamos para enfrentarlos. La ley no los evita por sí sola. Pero mejora cómo los abordamos en un contexto donde son cada vez más frecuentes e intensos. Detrás de cada temporada de fuego hay personas que pierden su casa, su trabajo o algún familiar. Además de múltiples afectaciones a ecosistemas y fauna. Por esto, reiteramos el llamado al Congreso a llegar a un acuerdo y resolver cuanto antes los puntos pendientes en la Comisión Mixta. Sabemos que aun así la ley no estará lista para esta temporada, pero no podemos seguir dilatando la aprobación de este marco legal”. Señala Susan Díaz, directora de Comunicaciones e Incidencia de WWF Chile.
IMPACTOS EN LA NATURALEZA
Respecto a la naturaleza, y recordando que el 2 de octubre celebramos el Día Nacional del Medio Ambiente. Los efectos de estos siniestros van mucho más allá de lo visible. Destruyen hábitats, biodiversidad, el banco de semillas y la microbiología del suelo.
El cambio climático ha extendido la temporada de incendios y aumentado su frecuencia e intensidad. Y las tormentas de fuego liberan enormes emisiones de CO₂. Que retrasan nuestra meta de carbono neutralidad al 2050 y la restauración de un millón de hectáreas al 2030.
Para WWF Chile, la ley es solo un primer paso.
La organización, que ha participado activamente en su tramitación, incluyendo presentaciones en el Congreso. Insiste en que junto con la prevención (zonas de interfaz urbano-rural, zonas de amortiguación y planes de manejo preventivo. El país debe avanzar en paralelo hacia una agenda de restauración de los ecosistemas afectados. Educación ambiental y fortalecimiento de las comunidades y organizaciones locales dedicadas a la prevención. Incluyendo revisar aspectos como el cambio de uso de suelo en terrenos quemados.
“La crisis climática está intensificando las condiciones que favorecen estos incendios. Más calor, más sequía, más viento. Cada temporada que pasa sin esta ley es un riesgo que asumimos como país, para las personas y para la naturaleza. Esta no es una discusión más: es una emergencia que no podemos seguir postergando”. Puntualiza Susan Díaz.
Así, WWF Chile espera que la Comisión Mixta pueda sesionar con la frecuencia necesaria para destrabar cuanto antes los puntos pendientes. Y que todos los actores involucrados —Gobierno, Congreso y sector privado—. Logren anteponer la urgencia de esta ley por sobre las diferencias que aún la mantienen sin aprobar.




