
En el Día contra el Cambio Climático, Fundación Veg pone el foco en una dimensión menos visible de la crisis climática: la alimentación. Una investigación internacional muestra que las carnes rojas y los lácteos aportan cerca del 10% de las calorías de la dieta mundial. Pero concentran el 48% de sus emisiones.
En el Día contra el Cambio Climático, y en semanas en que los eventos meteorológicos extremos han vuelto a poner en evidencia la vulnerabilidad de Chile frente a un clima cada vez más inestable. Fundación Veg llama a mirar también el impacto de lo que comemos.
La alimentación tiene una huella climática muy desigual.
Un análisis internacional publicado en la revista científica Nature Climate Change y desarrollado por investigadores de universidades de Europa y Asia estudió los patrones de consumo de 140 productos en 139 países y territorios.
La investigación encontró que la carne roja y los productos lácteos aportan, en conjunto. Cerca del 10% de las calorías de la dieta mundial. Pero generan el 48% de sus emisiones.
El estudio también estimó qué ocurriría si las dietas incorporaran más legumbres, frutos secos, frutas y verduras y redujeran el consumo de carnes rojas.
El resultado fue una disminución cercana al 17% de las emisiones globales asociadas a la alimentación. Principalmente por el reemplazo de carne roja por legumbres y frutos secos como fuentes de proteína.
La relevancia del tema va más allá de las decisiones individuales.
De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Los sistemas agroalimentarios generan alrededor de un tercio de todas las emisiones de gases de efecto invernadero producidas por la actividad humana.
Para Fundación Veg, estas cifras muestran que el impacto de la alimentación todavía ocupa poco espacio en la conversación sobre cambio climático.
“Al hablar de cambio climático solemos pensar en transporte, energía o industrias. Pero la alimentación también tiene un impacto importante. No todas las comidas generan la misma huella y aumentar la presencia de proteínas vegetales puede ser una forma concreta de reducirla”. Señaló Ignacia Uribe, fundadora y directora general de Fundación Veg.
Cambios cotidianos con impacto climático
Reducir el consumo de productos de origen animal no implica necesariamente cambiar la dieta drásticamente.
Preparar más comidas con legumbres, sustituir algunos productos habituales o probar alternativas vegetales permite disminuir progresivamente la presencia de alimentos con una mayor huella climática.
“Frente a un problema tan grande como el cambio climático es fácil sentir que las decisiones personales no importan. Pero la alimentación es justamente uno de los espacios donde podemos actuar todos los días. Partir por pequeños cambios puede ser una forma concreta de reducir nuestro impacto”. Agregó Uribe.
Una herramienta para encontrar alternativas
Para quienes quieren probar nuevas opciones, Fundación Veg pone a disposición Todo Vegan. Una aplicación gratuita que permite encontrar desde el celular alimentos, bebidas, cosméticos y otros productos veganos.
La aplicación está disponible gratuitamente para dispositivos móviles.
En el Día contra el Cambio Climático. Fundación Veg busca poner la alimentación dentro de una discusión que suele concentrarse en otras fuentes de emisiones.
Elegir más alimentos de origen vegetal puede ser una forma concreta de reducir la huella climática desde la vida cotidiana.




