Mañana lunes comienza el Cyber Monday en Chile. Durante unos días, los consumidores estarán pendientes de las ofertas. Comparando precios y buscando oportunidades para adelantar algunas compras de fin de año. Pero mientras todo eso ocurre en las pantallas, hay otra historia que ya lleva meses desarrollándose.
Un teléfono, un televisor, un juguete, un electrodoméstico. O cualquier otro producto importado que mañana aparezca disponible para despacho no llegó a Chile de un día para otro.
Chile importó bienes por US$92.662 millones durante 2025, según cifras de la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales. Es una cifra que ayuda a dimensionar el tamaño de la cadena que sostiene buena parte del consumo del país.
Y en temporadas como Cyber Monday y Navidad, esa cadena adquiere todavía más relevancia. Para quienes trabajamos en logística internacional, hay algo que se repite todos los años. La temporada comercial que el consumidor ve durante unos pocos días comenzó a prepararse muchos meses antes.
No es casualidad que las empresas hayan tenido que tomar decisiones de inventario y abastecimiento durante el invierno. Si un producto se necesita para una determinada campaña, no basta con comprarlo.
Hay que considerar cuándo estará listo. Cuándo podrá embarcarse, cuánto demorará en llegar y cuándo estará disponible para la venta. Ahí está una de las diferencias entre comprar y abastecer.
Una empresa puede conseguir un buen precio por un producto y, aun así, tomar una mala decisión si no calcula correctamente cuándo necesita tenerlo disponible. En comercio internacional, el calendario también es parte del costo. Esto se vuelve especialmente evidente con productos estacionales. Una mercadería que llega a tiempo puede participar de una campaña, responder a la demanda y generar ventas.
La misma mercadería, llegando después de que pasó la temporada, tiene otra realidad comercial. Por eso, cuando hablamos de logística, tendemos a pensar demasiado en el contenedor, el barco o el puerto. Pero la logística empieza antes. Empieza cuando una empresa se pregunta cuánto necesita, cuándo lo necesita y qué tiene que hacer para que ese producto esté disponible en el momento en que el cliente quiera comprarlo.
Durante diciembre de 2025, las importaciones de bienes de consumo superaron los US$2.253 millones, mientras que las de bienes durables alcanzaron los US$735 millones. Detrás de esas cifras hay una cadena de decisiones. Y esa cadena se pone a prueba especialmente cuando aumenta la demanda, como ocurre con Cyber Monday, Black Friday y las compras de Navidad. La buena logística, en ese contexto, no consiste solamente en mover una carga de un punto a otro. Consiste en anticiparse.
Anticiparse a la demanda. A los tiempos de producción. A la disponibilidad de espacio. A los distintos tramos del transporte. A los procesos necesarios para que una carga pueda llegar finalmente a una tienda, una bodega o la casa de un consumidor. Mañana veremos el resultado final de muchas de esas decisiones en forma de descuentos, productos disponibles y compras que llegarán a nuestras casas. Pero la próxima vez que hagamos clic en una oferta, quizás vale la pena recordar que esa compra empezó mucho antes. Probablemente, incluso, durante el invierno. Porque en logística hay una regla bastante simple: cuando el consumidor empieza a necesitar un producto, para la cadena que lo hizo posible ya debería estar todo planificado.
Una silla ergonómica puede ser una de las mejores compras para quien trabaja sentado, o…
South Wind presentó una demostración en vivo del despiece de un Atún. Mostró soluciones de…
Protagoniza un episodio junto a tres de los personajes más importantes de la franquicia. Liderada…
Cinco proyectos fueron galardonados en los premios Red Dot Award: Brands & Communication Design 2026…
Un total de 200 personas lograron recolectar 100 kilos de residuos, promoviendo la educación ambiental…
La viña orgánica más grande del mundo logró calificaciones de excelencia en todo su portafolio…