¿Hablar inglés con acento chileno es un problema?
¿Hay que sonar como británico o estadounidense para hablar bien inglés? No necesariamente. Experto explica por qué el acento no es el problema. Pero confundir un barco (ship) con una oveja (sheep) puede cambiarlo todo.
Hablar inglés con acento chileno no es sinónimo de hablarlo mal, explican los expertos. Sin embargo, cuando la pronunciación dificulta la comprensión de una palabra. O bien, hace que un mensaje se interprete de manera equivocada, puede convertirse en una barrera para comunicarse. Esto, especialmente en contextos donde cada dato importa.
Para Ricardo Castro, Country Manager de Berlitz Chile, la clave no está en eliminar el acento propio. Está en desarrollar una pronunciación clara.
“Tener acento no significa hablar mal. Lo importante es que el interlocutor comprenda el mensaje sin un esfuerzo excesivo”, explica.
La diferencia puede ser especialmente relevante en reuniones de trabajo, negociaciones y encuentros internacionales. En esos escenarios, confundir una cifra, una fecha o una condición puede tener consecuencias. A veces, mucho mayores que pronunciar una palabra con un acento distinto.
“Una buena comunicación combina pronunciación y vocabulario. Pero además, estructuras gramaticales y capacidad de escuchar. Ninguno de esos elementos reemplaza a los demás”, señala el experto.
Los sonidos que pueden cambiar el significado
Uno de los principales desafíos para los hispanohablantes es que el inglés distingue sonidos que pueden parecer muy similares a quienes tienen el español como lengua materna. Es el caso de ship y sheep, o de sheep y cheap, palabras cuyas diferencias de pronunciación pueden cambiar lo que el interlocutor entiende.
A esto se suman sonidos que requieren una práctica específica, como los presentes en Thursday y thirsty, además de las terminaciones de las palabras. Omitir un sonido final puede hacer que se pierda información sobre un plural o un verbo en pasado. También importa el énfasis dentro de las palabras, el ritmo y las pausas. En situaciones cotidianas, estas dificultades pueden pasar inadvertidas; en una conversación de negocios, en cambio, distinguir entre thirteen y thirty puede ser decisivo cuando se habla de precios, cantidades o plazos.
Por eso, el especialista destaca que la comunicación efectiva no depende exclusivamente de la pronunciación: también requiere escuchar con atención y confirmar la información cuando sea necesario, incluso si las personas que conversan tienen un nivel avanzado de inglés.
¿Hay que perder el acento para hablar bien inglés?
La respuesta, según Castro, es no. Aunque tomar un acento como referencia puede ayudar durante el aprendizaje, no debería convertirse en una obligación de ocultar el origen de quien habla. El objetivo es desarrollar las herramientas necesarias. Esto, para hacerse entender con facilidad y comprender a personas que utilizan el inglés en distintos países.
Esto es particularmente importante. Porque el idioma funciona como lengua de comunicación internacional. Ello, tanto entre hablantes nativos como entre quienes lo aprendieron como segundo idioma.
En ese sentido, acostumbrarse a una sola forma de hablar puede limitar la preparación para situaciones reales. “Para mí, la prioridad es hablar con claridad y comprender a personas de distintos países”, sostiene el ejecutivo. Si bien comenzar a aprender desde la infancia puede facilitar el desarrollo de una pronunciación cercana a la nativa, los adultos también pueden aprender nuevos sonidos y mejorar considerablemente. Para ello, la enseñanza puede combinar la escucha de distintas voces, la práctica de sonidos, el trabajo de ritmo y entonación, las grabaciones y las correcciones específicas.
De la práctica a las conversaciones reales
La pronunciación mejora cuando se trabaja en situaciones concretas de comunicación y no como un ejercicio aislado. En Berlitz, explica Castro, el enfoque es práctico e inmersivo: los alumnos utilizan el inglés desde el inicio en actividades vinculadas con sus necesidades, integrando pronunciación, gramática y vocabulario en conversaciones. Según el programa contratado, esa práctica puede complementarse con herramientas digitales. Berlitz Flex incorpora reconocimiento de voz para practicar frases y reforzar palabras que requieren más trabajo, junto con sesiones individuales con un instructor. La oferta digital también incluye MyBerlitz Speaking Tutor, que permite practicar conversaciones simuladas con inteligencia artificial.
Estas herramientas amplían las oportunidades de ejercitación y complementan el acompañamiento docente. La meta es que cada persona pueda desenvolverse con mayor seguridad en una reunión, explicar una propuesta o conversar en inglés, sin tener que renunciar a su identidad al hablar.
Más que perseguir una pronunciación perfecta, el desafío es conseguir que el mensaje llegue con claridad. En un idioma que conecta a personas de distintos orígenes, comunicarse bien no significa sonar como alguien más, sino lograr que los demás entiendan lo que queremos decir.
Para más información:
IG: @Berlitzchile
LinkedIn: Berlitzchile




