
Mario Morales Director Carrera de Medicina Veterinaria Universidad de Las Américas, Sede Concepción.
A medida que mejora el clima y aumentan las temperaturas, los paseos al aire libre con mascotas se vuelven más frecuentes.
Durante estas salidas, los perros suelen desplegar su curiosidad natural. Que en ocasiones puede traerles más de un problema. Ya que las abejas y las avispas son algunos de los insectos que más llaman su atención y que suelen intentar perseguir.
Al respecto, es fundamental comprender la diferencia entre la picadura de una abeja y la de una avispa.
El aguijón de la primera posee una estructura punzante que se clava en la piel y se desprende de su cuerpo al alejarse, provocándole la muerte. Por este motivo, una abeja solo pica una vez.
En cambio, las avispas conservan su aguijón, por lo que pican repetidamente. Provocando una lesión que resulta más dolorosa y potencialmente peligrosa.
En la mayoría de los casos, la mascota experimentará una leve irritación local que debería desaparecer en pocas horas. Acompañada de una ligera hinchazón, enrojecimiento y molestias.
Sin embargo, la situación puede complicarse si el animal recibe múltiples picaduras o si estas ocurren en zonas sensibles, como boca, nariz o cuello.
Asimismo, algunas mascotas podrían desarrollar reacciones alérgicas graves, como anafilaxia. Que se manifiesta a través de síntomas como hinchazón facial, urticaria, vómitos o dificultad para respirar.
Si la mascota sufre una picadura, lo primero es mantener la calma. Si es seguro hacerlo, se puede revisar la zona afectada para comprobar si el aguijón continúa incrustado.
En caso de encontrarlo, debe retirarse con cuidado, evitando apretar el saco del aguijón. Ya que esto podría favorecer la liberación de una mayor cantidad de veneno (apitoxina) en el organismo del animal.
Para aliviar el dolor y disminuir la inflamación, se debe aplicar frío local utilizando una bolsa de hielo envuelta en un paño —o una bolsa de verduras congeladas— y ejerciendo una leve presión sobre la zona durante algunos minutos.
Asimismo, es crucial mantener a la mascota en observación. Ya que los síntomas de una reacción alérgica grave pueden aparecer rápidamente.
Ante signos como dificultad para respirar, hinchazón importante, vómitos, decaimiento extremo u otros cambios preocupantes. Se debe acudir de inmediato a un centro veterinario para que el animal sea evaluado y atendido por un profesional.




