INNOVADORA STARTUP APUESTA POR ALARGAR LA VIDA ÚTIL DE LAS BATERÍAS DE LITIO

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Litiohm se encarga de diseñar y supervisar baterías de litio destinadas a servir como fuentes de respaldo de energía, aplicándolas en proyectos de energía renovable, como la solar fotovoltaica y la eólica.

Desde hace algunos años el Litio se ha transformado en uno de los minerales más relevantes para el futuro. Según los informes más recientes de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), este elemento representa un componente esencial e insustituible en la fabricación de baterías de iones de litio, tecnología fundamental para lograr la descarbonización del transporte y el almacenamiento de energía proveniente de fuentes renovables.

Por su uso cotidiano, el Litio es reconocible por las baterías, siendo cada vez más protagonista tanto de aparatos de uso doméstico, como también industrial. Con esto en mente, un startup nacional buscó innovar en este mercado, pensando en la preservación de estos insumos.

Se trata de Litiohm, startup especializada en la producción de baterías de litio inteligentes y sostenibles, especialmente diseñadas para su uso en proyectos de energía renovable, con productos que incluyen un sistema avanzado de monitorización de la energía en baterías, garantizando a los clientes un funcionamiento ininterrumpido las 24 horas.

“Esta idea nace a partir de identificar problemas de los usuarios, cuyas baterías duraban mucho menos de lo indicado por los fabricantes (2 años o menos) y que nos dimos cuenta que era principalmente por la mala operación de los usuarios, ya que no tienen conocimiento técnico de las baterías. Por lo que vimos un nicho de mercado en el cuál podemos ofrecer un apoyo técnico de manera remota y de bajo costo por medio de la monitorización remota de las baterías y asegurarles un correcto funcionamiento”, comenta Renato Vargas, CEO de Litiohm.

Innovación aplaudida

Las soluciones desarrolladas por la startup, están dirigidas a la industria energética principalmente, pero también en algunos nichos específicos como las telecomunicaciones y también en el uso residencial, lo que ha ayudado a acelerar procesos para el desarrollo de este negocio.

“Al momento de sacar la patente, fue un proceso muy rápido, ya que la inscribimos en el 2020, y esto se logró principalmente porque el producto de por sí fue considerado innovador, por lo que su tramitación fue expedita, sin tener observaciones que involucraron cambios relevantes en la presentación”, comenta Renato Vargas.

En línea con lo anterior, el ejecutivo destaca la labor de Aster, aceleradora con sede en Antofagasta y que proporciona programas de aceleración con una extensa red de empresas colaboradoras, quienes han brindado su apoyo a la empresa con sus programas de capacitación y formación. “Todo esto ha desempeñado un papel fundamental en la construcción del modelo de negocio y las estrategias comerciales. También, contribuyendo a la promoción y visibilidad de la empresa en el ámbito global, a través de sus redes y alianzas estratégicas”.

A futuro, el plan de la startup es continuar brindando soluciones aplicables en la industria minera de gran envergadura y en plantas fotovoltaicas destinadas a la generación y almacenamiento de energía para equipos de alto consumo.

“Nuestra aspiración es consolidarnos en Chile y en naciones vecinas a corto plazo. A medida que avanzamos, tenemos la visión de expandir nuestras soluciones a los principales países de América Latina, con el objetivo de posicionarnos en el mercado y ser reconocidos como una destacada alternativa a los productos de origen asiático o europeo”, cierra Renato Vargas.

Para saber más, visita: https://asteraceleradora.com/ y https://litiohm.cl/

Sobre Aster

Aster es la primera aceleradora de startups del norte de Chile. Nace con el propósito de fortalecer e impulsar Antofagasta como un ecosistema de emprendimiento de clase mundial. Es ejecutada por Magical e impulsada por Escondida | BHP, con el apoyo de aliados estratégicos como el Gobierno Regional de Antofagasta, el Comité Corfo Antofagasta, Fundación Chile y la Universidad Católica del Norte.