He estado al lado de familias que despiden a sus hijos, de niños que hacen preguntas difíciles con una sabiduría que sobrecoge, de voluntarios que dan sin esperar nada a cambio. En todos esos momentos, he comprendido que el cuidado es una forma de amor profundo y transformador.
Por eso, quiero invitar a la sociedad a reconocer el valor real del rol que ejercemos. El cuidado no se limita a una técnica, sino que se extiende al alma del otro. Como enfermeras y enfermeros, no solo estamos para asistir, sino para estar. A veces, eso basta.
Hoy más que nunca, en un sistema de salud tensionado, necesitamos reivindicar el cuidado como un derecho y una vocación. Porque cuidar es amar, y el mundo necesita más de ese amor.
Jazmine Fernández Ganem
Enfermera
Fundación Nuestros Hijos
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