El chef Quezada explica que el fuego es clave. “Para cortes delgados, de unos dos centímetros de grosor, se necesita un fuego medio fuerte”, dice. ¿Cómo saber si está listo? “Hay que poner la mano a unos 10 centímetros de la parrilla. Si se aguanta el calor solo 5 segundos y luego pica, es señal de que está perfecto. Si no se resiste, está muy fuerte; si pasas los 5 segundos sin problema, el fuego está débil y hay que avivarlo”, explica.
Respecto de cuál es el mejor corte para tirar a la parrilla, el chef Quezada afirma que los cortes clásicos como entraña, filete, lomo vetado o lomo liso siempre brillan y son una apuesta segura. Sin embargo, recomienda no subestimar opciones más económicas y sabrosas como el huachalomo, la punta paleta o el asado carnicero. “Cumplen con los mismos estándares de calidad y son altamente recomendables”, asegura. Otro imperdible es la punta de ganso al espiedo, que con una cocción lenta de 3 horas y media, “queda maravillosa”.
Para potenciar los sabores, se sugiere incluir un buen chimichurri o aceite de oliva. Y para abrir el apetito, unas tostadas doradas en la parrilla nunca fallan.
Si el plan es cocinar en olla, los cortes ideales son pollo ganso (para carne mechada), plateada, tapapecho o sobrecostilla. Estos se pueden acompañar con un risotto, pastas con pesto o unos vegetales a la plancha o al sartén.
Desde GISER, el llamado es claro: celebrar con sabor, calidad y cariño. Porque si hay algo que une a los chilenos, es un buen asado en familia.
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