Con el descenso de las temperaturas y el aumento de los problemas respiratorios. Las empresas enfrentan un desafío mayor en la temporada de invierno. Mantener ambientes saludables para prevenir contagios y sostener la productividad.
De hecho, según cifras del Ministerio de Salud. Las licencias médicas por enfermedades respiratorias aumentan cerca de un 30% entre los meses de junio y agosto. Mientras que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) advierte que las condiciones climáticas extremas. Y los factores estacionales influyen directamente en el desempeño económico de los países. Al afectar la disponibilidad y eficiencia de la fuerza laboral.
Si a eso sumamos el uso de aire acondicionado que puede influir en la propagación de virus. Especialmente si no se mantiene de manera adecuada. Sobre todo en lugares de alta circulación como oficinas, edificios públicos, entre otros. El riesgo de contagio puede ser aún mayor.
“Sanitizar un espacio permite eliminar temporalmente agentes patógenos. En superficies o ambientes mediante químicos o procesos físicos. Pero no garantiza la eliminación continua de contaminantes en el aire. En cambio, la purificación del aire implica un proceso activo y constante. Que remueve partículas en suspensión, virus, bacterias y compuestos volátiles. Mejorando la calidad del aire respirado en tiempo real”, explica María Cecilia Guzmán, Jefa de Inocuidad y Validaciones de Airlife.
Para la especialista, mantener una buena calidad del aire en ambientes interiores es clave para proteger nuestra salud. Considerando además que en los espacios cerrados la contaminación suele ser mayor que en el exterior.
“Trabajar en un espacio con aire purificado no solo mejora la salud física. Sino que impacta directamente en el bienestar emocional y el rendimiento mental. Respirar un aire libre de contaminantes permite que el cuerpo se relaje. El sistema nervioso se estabilice y disminuyan los niveles de estrés. Favoreciendo una actitud más positiva y productiva frente a las exigencias laborales”, destacó.
A esto se suma -agrega guzmán- que el oxígeno limpio revitaliza el organismo, potencia la claridad mental. Y estimula la producción de neurotransmisores como la dopamina y la serotonina. Claves para mantener la concentración, el buen ánimo y la energía durante la jornada.
“Contar con aire purificado en el entorno de trabajo no es un lujo. Sino una inversión estratégica en salud, bienestar y productividad. Un ambiente limpio no solo protege. Sino que también mejora el ánimo y el rendimiento en cualquier espacio cerrado”, concluye la experta.
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