La intervención de Pilar Larraín en TOC Américas 2025 dejó una idea simple pero decisiva: la eficiencia logística ya no depende solo de infraestructura, sino de integración regional. América Latina no puede aspirar a cadenas competitivas si sus propios actores –puertos, aduanas, navieras y operadores– siguen funcionando como islas desconectadas.
Chile ofrece un modelo que vale mirar: COLSA, la Comunidad Logística de San Antonio, ha demostrado que la colaboración público-privada no solo mejora la coordinación, sino que reduce vulnerabilidades y acelera la respuesta ante crisis.
El desafío ahora es regionalizar esa lógica. Integrar datos, procesos y estándares entre países permitiría reducir costos, anticipar congestiones y proyectar una voz común ante el comercio global. La infraestructura física nos conectó. La infraestructura digital y colaborativa será la que finalmente nos haga competir juntos.
Chief Evangelist Officer KLog.co
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